Diario Sur
Malaga CF

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Lección aprendida

El Unicaja ha aprendido por fin que solo desde la defensa se puede lograr el triunfo. El talento te permite aspirar al éxito, pero sin sacrificio no se alcanza. Después de una gran victoria suele producirse una gran decepción producto de la pérdida de tensión tras la cita decisiva. El Unicaja, aún con la euforia de su pase a semifinales de la Eurocup en mente, salió enchufado, con un 8-0 en el marcador y un 9-1 en rebotes que evidenciaban su concentración, pero fue un espejismo porque en el minuto 15 Plaza ya había utilizado a los doce jugadores en busca de la fórmula con la que encauzar el partido. Y esta no era otra que la de volver a recurrir al quinteto ayer titular que marcó el signo del encuentro, al fajarse atrás en un tercer cuarto brillante en ambos lados de la cancha (anotó 34 puntos). Dos brechas ofensivas importantes, la de Wacynski para remontar tras el descanso los cinco puntos que había tomado de renta el Joventut en su mejor cuarto, el segundo, y la de Brooks para sentenciar el choque -el estadounidense se ha consolidado como pilar imprescindible-, bastaron para evitar sobresaltos en este crucial y bonito momento de la temporada. Pasar por algún apuro al final tras adquirir una ventaja de 17 puntos es entendible con el horizonte de cuatro partidos en ocho días con una final europea en juego. Llama la atención que el conjunto malagueño ganó acertando solo cuatro triples y sufriendo 19 pérdidas.

Nervios

Omic parece enfadado con el mundo, y se desquicia fácilmente con los árbitros. Ayer su briega no tuvo el premio que merecía y en el último cuarto se fue al banquillo con un cabreo descomunal.

Futuro

El Joventut pasa por el momento más delicado de su historia por culpa de los problemas económicos que le asfixian. Sería imperdonable su desaparición. Es un club histórico cuya cantera ha dado mucho al baloncesto.

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