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Malaga CF

El Unicaja, a las puertas de la gloria

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La plantilla, en el vestuario / Salvador Salas

  • Disputará la tercera final europea de su historia después de no dar opción al Lokomotiv en el segundo partido impulsado por una afición que lo llevó en volandas

Cuando echó a andar la temporada, el Unicaja todavía se relamía las heridas por una de las mayores injusticias que se recuerdan en los últimos años. La Euroliga echó las cuentas que mejor le pareció para dejar al equipo malagueño fuera de la nueva competición que había creado. Ajustó y redujo como le pareció los famosos baremos para acabar con 15 años continuados viendo al Unicaja competir con los mejores clubes del continente. Anoche, el equipo que dirige Joan Plaza confirmó que aquella decisión fue injusta y ahora tiene la oportunidad de demostrarlo donde hay que hacerlo, en la pista. Ganándoselo con un gran esfuerzo y sacando adelante dos eliminatorias con el factor campo el contra. Está a las puertas de hacer historia, de volver a paladear el sabor único que tiene conquistar un título y también de volver a la Euroliga.

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El Unicaja está en la final de la Eurocup tras superar con total claridad al Lokomotiv, uno de los favoritos al título, y además hacerlo por la vía rápida. Anoche lo barrió de la pista (74-63) en un partido que dominó desde el salto inicial con un derroche de energía y convicción. Ganó el equipo que más se lo mereció, pero también el que más creyó en la victoria desde que el martes comenzó la eliminatoria en Krasnodar, a 6.000 kilómetros de distancia de Málaga.

La presencia del Unicaja en la final también se puede decir que cierra un ciclo muy negativo del club. Años complicados y difíciles en los que una reducción de presupuesto se tradujo en resultados negativos, y, como consecuencia, en pérdida de respaldo social. Anoche el Unicaja ganó ante un Palacio lleno, totalmente entregado al juego del equipo y que pareció el de las mejores épocas. Aquellas en las que se peleaba por los títulos, en las que se jugaban finales, como va a pasar dentro de una semana.

El Unicaja peleará por el cuarto título de su historia tras protagonizar una transformación sorprendente. El que diga que contaba con ello, seguramente está mintiendo, pues ni los más optimistas imaginaban algo así. Y no hace mucho de esas dudas. Hace un mes, en la Copa, el Unicaja sólido, seguro y batallador de ahora, fue un espejismo de sí mismo. ¿Qué ha pasado? Probablemente todo tiene que ver con algo tan simple como ganar partidos, reajustar los roles de la plantilla y entrar en una dinámica positiva que permite ganar incluso cuando no se juega bien. No es el caso del equipo malagueño en los últimos partidos, que está optimizando todos sus recursos y ha alcanzado una identidad de grupo en el que todos los jugadores aportan cada vez más.

Se temía que el exceso de confianza y alegría por la victoria en el primer partido pasase factura en forma de relajación y de derrota. Todo el mundo temía al Lokomotiv antes de empezar la eliminatoria, pero el equipo ruso ha sido un juguete en manos de un Unicaja que lo ha superado por completo.

Plan perfecto

La diferencia de actitud entre los dos equipos se apreció nada más comenzar el partido de anoche. El primer cuarto del Unicaja fue soberbio, casi perfecto, y fue lo que marcó por completo el partido. Si el Lokomotiv soñaba con ganar en Málaga, esas ilusiones se esfumaron en unos pocos minutos. El conjunto malagueño salió con un nivel de energía y confianza muy superior al de su rival. Tres triples de Díez y Nedovic (3) lo liberaron de toda presión y llevaron la locura a las gradas. El técnico del conjunto ruso paraba el partido con un tiempo muerto, pero no la ofensiva local que no tuvo fin en un primer cuarto sensacional. La defensa del Unicaja maniató a un Lokomotiv demasiado timorato y que se mantuvo a duras penas con los triples de Baburin. A los siete minutos el marcador reflejaba un ilusionante 18-3. Fogg recogió el testigo anotador de Nedovic y la anotación cajista no se resintió. Defraudaron los rusos con un pobre 1/10 en tiros de dos y que en el primer cuarto sólo anotaron once puntos (27-11).

La insistencia en los triples por parte del Unicaja y la esperada mejoría en defensa de los rusos afearon el partido. El equipo malagueño sólo anotó diez puntos en este cuarto, pero aguantó incluso cuando no jugó bien (37-24). La puesta en escena tras el descanso era clave para saber qué rumbo tomaría el partido. El Lokomotiv endureció su defensa y llegaron entonces los momentos más complicados para el cuadro malagueño, que abusó del lanzamiento exterior y falló mucho. La apuesta rusa fue la contraria, acercar el balón a la canasta por medio de sus pívots. En el minuto 28, el Lokomotiv se colocó a diez puntos (46-36). El regreso de Nedovic, Fogg y un certero Dani Díez, volvió a dar aire al Unicaja antes del cuarto decisivo (53-42).

La última ofensiva rusa la frenó Nedovic con sus mejores minutos en el partido, en los que tomó el mando de la situación para confirmar la presencia en la final.

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