Malaga CF

ZONA TÉCNICA

Otra gran defensa

Con una nueva demostración defensiva, el Unicaja dejó al equipo ruso en 63 puntos, lo que a estas alturas de la competición es un sinónimo de victoria. Los escasos 26 aciertos del cuadro visitante en sus 68 tiros son un dato que avala el excelente trabajo del Unicaja, que volvió a ganar otra eliminatoria con el factor cancha en contra, esta vez por la vía rápida y sin pasar un solo minuto de apuro.

GRAN ARRANQUE

Al comienzo, Plaza volvió a confiar en Díez para poner oposición a Collins. El Unicaja, gracias al acierto exterior, se fue enseguida por delante y el técnico visitante tuvo que parar pronto el partido. Psicológicamente, el gran comienzo del equipo malagueño era como una continuación del último cuarto del partido anterior, en el que el Unicaja barrió a su rival. No era sólo una cuestión de acierto, también los jugadores locales eran muy superiores en actitud, y esto se ponía de manifiesto en la defensa, que no permitía tiros cómodos a un rival al que le costaba muchísimo acercar la pelota a la canasta local.

MENOS ACIERTO

Los 16 puntos de ventaja permitieron a Plaza el lujo de mantener en cancha a Okouo en el arranque del segundo cuarto, aunque pronto los locales se quedaron sin ningún auténtico pívot, ya que los hombres altos eran Suárez y Brooks. Los visitantes salieron con la idea de acercarse más a la canasta del Unicaja, mientras que el cuadro malagueño seguía tirando muchos más de tres que de dos. Los locales, sin Musli, habían apostado decididamente por los triples, por eso cuando bajó el nivel de acierto exterior del Unicaja, el conjunto ruso se acercó en el marcador, aunque no pudo hacerlo tanto como hubiera querido porque el Unicaja mantuvo constante un buen trabajo defensivo durante los primeros veinte minutos.

AJUSTES

Tras el descanso, la defensa individual del Lokomotiv parecía mucho más intensa en el perímetro. Los dos equipos preferían posesiones largas y esa ausencia de riesgo en el partido era muy favorable para el Unicaja, que iba claramente por delante. La mayor intensidad defensiva de los visitantes los llevó a cometer muchas faltas y situó con frecuencia a los hombres del Unicaja en la línea de tiros libres, quizás por eso, Plaza retiró del campo a Omic, muy pobre desde la línea de personal, y prefirió jugar otra vez sin pívot. Afortunadamente, los hombres del perímetro malagueño dieron otro arreón y el Unicaja mantuvo siempre su ventaja por encima de los diez puntos.

NEDOVIC AL MANDO

En el principio del último cuarto, dos inesperados aciertos consecutivos de Omic desde la línea de tiros libres levantaron a la afición. La falta de acierto exterior del cuadro visitante permitió cierta comodidad defensiva a los hombres del perímetro malagueño, que se podían ayudarse mejor. El ataque del Unicaja descansaba exclusivamente en el tiro exterior y especialmente en los movimientos individuales de Nedovic, que tomó el mando del partido. Plaza insistía en jugar sin pívots y el Unicaja, sin ningún apuro, se colocó en la final.

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