Diario Sur
Malaga CF

El Unicaja, víctima de su propia felicidad (66-78)

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/ Ñito Salas

  • Fundido tras el esfuerzo europeo, no tuvo opciones ante un Estudiantes liderado por Edwin Jackson, que anotó 27 puntos

Seguro que muchos de ustedes habrán visto esa película de humor gamberro en la que un grupo de amigos se va de despedida de soltero a Las Vegas y tras la fiesta las cosas se descontrolan de forma total. Al día siguiente nadie recuerda exactamente lo que pasó e incluso falta el novio... Pues algo parecido es lo que le sucedió ayer al Unicaja, víctima de su propia felicidad, para caer derrotado con justicia ante el Movistar Estudiantes por 66-78. Sabía que dos días antes había jugado muy bien, pero ayer no recordaba cómo volver a hacerlo y el problema es que el físico no le acompañaba.

La clasificación para la final de la Eurocup produjo un bajón total en la plantilla malagueña, tanto a nivel mental como físico. Se alcanzó el objetivo que se buscaba y todo el cansancio y la tensión acumulada afloró a borbotones. A esto se unió la baja de Musli. El viernes, ante el Lokomotiv –que, como quedó demostrado, no tiene grandes pívots–, el equipo y Joan Plaza la cubrieron a la perfección. Pero no es el caso del Estudiantes, que tiene a un hombre como Balvin que ayer demostró que habría formado una gran pareja con Musli en el Unicaja. Pero el checo prefirió la oferta del Bayern Múnich, en el que no tuvo oportunidades y que lo cedió al Estudiantes, para desgracia ayer del Unicaja.

El caso opuesto es el de Jackson, que donde no encontró su sitio fue en Málaga. Ayer volvió por primera vez al Carpena y demostró el sensacional momento de confianza en su juego por el que atraviesa. Asiste, penetra, lanza de tres y anota de forma compulsiva. Veintisiete puntos logró el francés ante sus excompañeros, algunos de ellos en momentos determinantes del partido y que impidieron el último intento de remontada en el último cuarto del partido.

La mejoría del Unicaja en las últimas dos semanas ha estado fundamentada en el paso adelante que se ha dado en defensa. Si las piernas no carburan, mantener ese nivel es imposible, tal y como quedó demostrado ayer. Se llega tarde a puntear los tiros, no se tapan las líneas de pase y no hay ayudas. El Estudiantes no es que firmarse un gran partido, pero supo aprovechar estos problemas del Unicaja para llevarse una victoria de oro. De hecho, en el último cuarto llegó a ganar por 16 puntos.

Además, al contrario que en otros partidos, el conjunto malagueño ayer no encontró ese jugador que diese un paso adelante. Las fuerzas estaban justas. Nedovic estaba fundido, a pesar de que lo intentó; Fogg no tenía piernas y Waczynski casi no lanzó. Como Omic no es una referencia interior válida y de garantías, pese a sus 16 puntos, el ataque malagueño quedó reducido a destellos individuales aislados y así es imposible ganar un partido, por mucho que el rival sea un equipo modesto como el Estudiantes.

Mal desde el comienzo

No hizo falta esperar mucho para comprobar el resacón del Unicaja y desde un primer momento era palpable la falta de coordinación que había en el equipo, fruto, como es lógico, de ese cansancio. Cinco minutos, cinco pérdidas y perdiendo 9-13. La diferencia de frescura entre los dos equipos era palpable y lo mejor al final del primer cuarto era el resultado (16-17). Pero, claro, con esta tendencia de mal juego, imprecisiones y pérdidas, el equipo madrileño no tardó en distanciarse con un Balvin imperial y el constante goteo de puntos de Jackson. En seis minutos el cuadro malagueño sólo anotó una canasta y la ventaja visitante alcanzó los diez puntos (21-31, min. 17). Sólo Smith ejercía como desatascador, pero no era suficiente, y al descanso se llegó con 28-37.

La reanudación trajo un Unicaja con algo más de intensidad, y también moviendo el balón con más lógica en ataque. Esta mejoría le permitió volver al partido y situarse a sólo dos puntos (46-48) después de mucho esfuerzo y tras superar a un Balvin que se agigantaba en la zona del Estudiantes. Pero las fuerzas estaban muy justas en el conjunto malagueño, y el equipo que dirige Salva Maldonado castigó cada fallo y cada desajuste en defensa para anotar. Apareció entonces Jackson para agravar los problemas de su exequipo antes del último cuarto con dos canastas que evidenciaron el gran momento de confianza por el que pasa (48-58).

Fue precisamente el francés el que situó al Estudiantes 16 puntos arriba nada más comenzar el último acto (50-56). El choque parecía sentenciado por el acierto del Estudiantes y la fragilidad del cuadro malagueño. En ese momento llegó el último arreón del Unicaja. Una defensa en zona y un gran esfuerzo permitieron un parcial de 13-2 para situar el marcador con un 64-68). Pero esta vez no hubo remontada. Un par de pérdidas y el enorme acierto de Jackson, así como la buena direción de Cook (27 puntos), confirmaron la victoria del Estudiantes.

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