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Malaga CF

El Unicaja da un aviso al Valencia

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Nedovic, ayer con un mal gesto, en el partido disputado en la Fuente de San Luis / Agencia Lof

  • El equipo malagueño ofrece una buena imagen, pese a perder, y muestra que tiene capacidad para ganar el martes en la final de la Eurocup

Lo mejor habría sido ganar, pero la sensación que dejó ayer el Unicaja es que está capacitado para pelear por el título de la Eurocup contra el Valencia a partir del próximo martes. Cayó derrotado en el ensayo general (81-77) en un partido en el que los dos equipos se guardaron algunas cartas con vistas al gran duelo por el cetro continental. Es evidente que las distancias se han acortado, quizá por eso los aficionados del conjunto valenciano salieron del pabellón con una sonrisa un tanto forzada y pensando: «Cuidado con estos...»).

Estas reservas tienen su fundamento, porque el equipo que dirige Joan Plaza fue mejor que su rival en varias fases del partido, pero fue incapaz de frenar a Bojan Dubljevic, que hizo estragos en la zona malagueña (20 puntos y 8 rebotes) y dejó claro que es la gran amenaza para el Unicaja en la final. Cada vez que salió a la pista cambió el partido y eso es un problema porque, sin Musli, el cuadro malagueño carece de un hombre que pueda contrarrestar la aportación del montenegrino. Y a pesar de su gran partido, el Unicaja compitió hasta el final, de hecho pudo romper el encuentro al comienzo del último cuarto, cuando Nedovic desplegó todo su arsenal y el Valencia parecía noqueado, pero acertó a rematar.

Fue un partido muy igualado. Si se fijan en la estadística, cada equipo ganó un cuarto, los centrales, mientras que en el primero empataron y, en el segundo, también. Esto demuestra que las distancias se han acortado. Además, el cuadro cajista acabó el partido de una forma extraña, con un quinteto atípico, sin un pívot y sin Nedovic, el mejor ayer. Ojo con el serbio que acabó dolido en un tobillo.

A pesar de las buenas sensaciones del Unicaja, a nadie se le escapa que los dos equipos ser reservaron cosas para la final. También el Valencia y ese es el gran problema, pues si ayer, jugando con una marcha mejor y cuidando a algunos jugadores, fue capaz de ganar, ¿qué podrá hacer cuando ponga toda la carne en el asador como pasará el martes?

Un detalle que demuestra lo raro que fue el partido fue la ‘reaparición’ de Oliver Lafayette, que volvió a jugar después de semanas en el ostracismo. Su caso es muy llamativo, pues es el segundo jugador más caro de la plantilla, y fue un fichaje clave, pero no ha cuadrado. Ayer, sin embargo, fue de los más destacados.

El Valencia comenzó con un gran orden, desplegando ese juego combinativo y que siempre busca un pase más. La mayoría de las veces encontró a Dubljevic para finalizar y así dominó hasta el ecuador del primer cuarto (15-10). Cuando este se sentó, el Unicaja respiró, en parte porque su defensa mejoró y le entraron los triples (20-20), donde destacó Lafayette, que logró dos más nada más comenzar el segundo cuarto.

La defensa del equipo cajista era de un gran nivel, tapando las líneas de pase. Aunque San Emeterio equilibró el choque, el mando en el partido correspondía al Unicaja que por momentos tenía descolocado a su rival. Omic dominaba, los triples entraban y Nedovic estaba motivado. Un mate suyo tras robo puso la máxima diferencia en el partido hasta el momento (31-39, min. 18). Sólo los errores del Unicaja y los triples de Van Rossom permitieron que el marcador volviese a apretarse al descanso (42-43).

Okouo titular

El paso por los vestuarios dejó un partido extraño, muy denso y con los dos equipos cometiendo demasiadas imprecisiones, algo que en el Valencia no es habitual. El Unicaja aguantaba sin problemas con Okouo ofreciendo un buen rendimiento y confirmando que puede ser muy útil en la final (51-51). Pero si el canterano era el que tenía que meter los puntos, no era una buena señal. El regreso de San Emeterio, Martínez y Dubljevic cambió la dinámica con un parcial de 7-0 (58-51, min. 27). Lo llamativo fue que la mayoría de los puntos del conjunto local llegaron desde la línea de personal. Hasta 14 tiros libres lanzó el Valencia en este cuarto, por sólo dos del Unicaja. A pesar de esta circunstancia en contra, el equipo malagueño volvió al partido y lo hizo de la mano de Nedovic (64-60).

El serbio estaba especialmente motivado, sólo había que ver con qué ganas atacaba la canasta. Fue él el que lideró un parcial de 0-6 nada más comenzar el último cuarto (64-66). Fueron minutos con el Unicaja defendiendo a gran nivel y el Valencia, otra vez, perdido. La pena es que el Unicaja no acertó a romper el partido. Tres pérdidas seguidas dieron aire a su rival, que como es lógico aprovechó el regalo (70-67, min. 35). Aunque Fogg volvió a empatar el partido, la dinámica del choque ya había cambiado. También fue un final extraño, en el que Plaza sentó a Omic y se ‘olvidó’ de Nedovic, desesperado por jugar en el banquillo. Con un quinteto atípico, el cuadro malagueño incluso rozó la victoria, pero cayó.

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