Diario Sur

Malaga CF

En el último cuarto empezó la final

Apesar de la derrota, el Unicaja, si pensamos en clave europea, salió muy fortalecido ayer cara a la final de la Eurocup que dará comienzo el próximo martes. Aunque al principio del encuentro teníamos la impresión de que ambos equipos pensaban solo en la competición nacional; en la recta final, precisamente cuando el Unicaja había dado el paso definitivo para ganar, pudimos darnos cuenta de que el cuadro malagueño optó entonces por empezar a jugar la final.

Sin reservas

Ninguno de los entrenadores se guardaron nada para el martes y empezaron el partido con sus mejores hombres. La defensa del Unicaja parecía más cerrada que en otras ocasiones. Pese a ello, los locales se fueron enseguida por delante gracias a canastas debajo del aro visitante, un espacio en el que la superioridad de Dubljevic era evidente. El Unicaja resistía a duras penas gracias a su rebote ofensivo. A pesar del buen comienzo del pívot local, Martínez, sorprendentemente, lo mandó pronto al banquillo. Plaza, por su parte, renovó muy pronto todo su quinteto. La masiva presencia de suplentes por ambos bandos facilitó la reacción del Unicaja que llegó empatado al final del primer cuarto, con cinco puntos de un inesperado Lafayette.

Rebote

En el comienzo del segundo cuarto, Plaza mantuvo a los suplentes, incluido Okouo. Lafayette, convertido en sorprendente recurso de su equipo, adelantó al Unicaja. Los visitantes pasaron a dominar el partido, por eso Martínez ordenó la vuelta al juego de Dubljevic. La excesiva amplitud de las ayudas defensivas del Unicaja facilitó algunos tiros exteriores del cuadro local que permitieron su reacción. Cuando se llegó al descanso, el Unicaja había tenido más posesiones gracias a su dominio en el rebote y había contado con Lafayette y Omic en el papel de anotadores principales.

Otra cara

Tras el descanso, aunque Omic no tenía faltas, Plaza lo dejó sentado y empezó con Okouo. Quizás por eso la defensa valenciana se volcó sobre el perímetro, aun a riesgo de permitir ventajas cerca de la canasta. Como Martínez mantenía a Dubljevic en el banquillo, el protagonismo general era para los hombres exteriores. El Valencia, gracias al mayor ritmo de su juego, tomó la iniciativa, porque el Unicaja no acertaba en el tiro exterior y había perdido el dominio en el rebote. Con los locales por delante, retornaron los hombres importantes de ambos equipos, lo que acentuó el juego interior de los locales y las acciones de perímetro del Unicaja. En definitiva, el tercer cuarto fue para el Valencia.

Juego interior

En el comienzo del último cuarto, los dos equipos centraron sus ataques en los triples y, en ese escenario, Nedovic igualó enseguida el marcador. Tras algunos errores, Plaza retiró a Nedovic, Lafayette y Suárez. La igualdad se masticaba, cuando el Valencia decidió insistir en el juego interior. Primero Okouo y después Díez y Suárez como hombres altos no fueron obstáculo para los pívots del cuadro valenciano, que encontraron debajo del aro malagueño los argumentos necesarios para llevarse la victoria.