Malaga CF

Un regreso a la élite por todo lo alto

Carlos Suárez levanta el trofeo.
Carlos Suárez levanta el trofeo. / AFP
  • El equipo malagueño vuelve a levantar un título 11 años después y se garantiza una plaza en la Euroliga

Si no se la saben ya de carrerilla, recuerden esta plantilla. Díaz, Fogg, Lafayette; Nedovic, Smith, Waczynski, Díez; Brooks, Suárez, Musli, Omic y Okouo. Entrenador: Joan Plaza. Sean generosos y memoricen algunas personas más, que no suelen aparecer delante de los focos pero que son indispensables: Antonio Herrera, Ángel Sánchez-Cañete y Boni Ndong (ayudantes); Diego Vázquez (preparador físico) Mario Bárbara y Ale Ballesteros (fisioterapeutas); José Nogales y Diego Montañés (médicos), Javi Salvo (delegado) y Jorge Díaz (responsable de material) Desde ayer, estos jugadores y este ‘staff’ técnico, este Unicaja, es histórico. El término puede estar manido, pero define a la perfección al equipo que ayer levantó la Eurocup. La temporada 2016-2017 quedará ya para siempre en el recuerdo como lo hizo el subcampeonato de 1995, la Korac de 2001, la Copa de 2005, la Liga de 2006 o la Final Four de 2007. En esta relación de hitos de la historia del Unicaja, ayer se sumó el cuarto título, el segundo de ámbito europeo. Las vitrinas de la nueva sala de trofeos de Los Guindos tendrán un huésped más. Y qué huésped.

Porque la victoria de ayer del Unicaja, con todas las dificultades añadidas en forma de lesiones o de factor cancha en contra, tiene un valor tremendo. El club malagueño no sólo vuelve a ganar un título nueve años después de que Garbajosa se disfrazara de MVP para remontarle el partido al Baskonia y ganar la Liga ACB en el Buesa Arena; es que además la Eurocup le da un billete directo hacia la próxima Euroliga, la máxima competición europea de la que nunca debió salir. El Unicaja vuelve a ser un grande. No significa que antes no lo fuera, porque en Málaga hay consenso sobre de la dimensión del club de Los Guindos; pero quizás desde fuera sí hubo ciertos interés en generar dudas en torno a la entidad, en ponerla a prueba. El Unicaja se quedó fuera de la nueva Euroliga y se vio relegado a una segunda competición europea, muy competitiva y con clubes de gran nivel, pero sin los grandes transatlánticos del baloncesto europeo. Un año de penitencia que ha terminado con el debutante en la competición alzándose con el título, para demostrar que el cuadro malagueño tiene que competir de nuevo contra el CSKA, el Olympiacos o el Fenerbahçe, con lo mejor del baloncesto continental.

Cambio de rumbo

Que el Unicaja regrese la próxima temporada a la Euroliga supone un evidente cambio de rumbo en el club. Le permitirá acceder a mejores jugadores y quizás retener a piezas como Nedovic, apetecible para cualquier club de primer nivel. Aumentarán sus ingresos –la Euroliga repartía esta temporada unos 36 millones en premios, mientras que la Eurocup apenas llegaba al millón y medio-, pero también sus gastos. El exigente calendario obliga a los clubes a tener una plantilla amplia y a desplazarse en vuelos chárter. El propio presidente del Unicaja estimó en una entrevista con SUR que serían necesarios unos tres millones más de presupuesto (esta temporada tenía unos 10 millones) para afrontar la Euroliga. El aumento de los abonados, el apoyo de las instituciones o la entrada de nuevos patrocinadores son algunas de las vías que se tendrán que explotar.

Pero todo a su tiempo. Ahora toca disfrutar. El Unicaja vuelve a ser un equipo campeón. Fijen bien en su memoria dónde vieron el partido de ayer, en casa, en un bar, quizás en el Carpena o mejor aún, entre los afortunados que estuvieron en Valencia. Dentro de diez años alguien le podría preguntar eso de ¿te acuerdas de la Eurocup de 2017?

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