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Malaga CF

El Unicaja, un campeón épico de la Eurocup

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Los jugadores celebran el triunfo con la Copa en la mano. / FOTO: AFP

  • El Unicaja firma una gesta sobresaliente para remontar 13 puntos en el último cuarto al Valencia y conquistar el título de la Eurocup

El Unicaja escribió la página más increíble de su historia. Lo vivido anoche en Valencia supera todo lo imaginable, quizá incluso el calificativo de épico que adorna el titular de esta crónica se quedaría corto. Logró lo que parecía imposible, lo que todos daban por perdido. Pero tuvo fe, siempre creyó en la victoria, no dio un paso atrás y es el nuevo campeón de la Eurocup. Derrotó a un Valencia (58-63) miedoso, que se descompuso al ritmo que el equipo de Málaga se crecía y que terminó hundido ante unos gigantes que silenciaron el pabellón y se multiplicaron ante la adversidad.

Además, ahora conviene mirar atrás, cuando en mayo pasado se cometió la injusticia de no contar con el Unicaja para la Euroliga. Esa cuenta quedó anoche saldada, pues el título de la Eurocup lleva aparejado el premio de volver a disputar la máxima competición continental junto a los mejores equipos del baloncesto europeo. Anoche demostró que nunca debió quedar excluido.

Nadie podía imaginar lo que sucedió entre el minuto 28 y el final del partido. En ese momento se produjo la acción clave, la que cambió el rumbo de un encuentro que el Unicaja tenía perdido. Nedovic cometió una falta sobre Rafa Martínez, que se encaró con el serbio en un amago de tángana. Omic, para evitar el lío, saltó desde el banquillo y agarró al jugador del Valencia. Pero el intento de apaciguar la situación acabó en un trifulca y la consiguiente descalificación del pívot esloveno. Con el reglamento en la mano, los árbitros actuaron de forma correcta.

El mundo se le venía encima al Unicaja, sin pívot para afrontar el resto del encuentro y perdiendo 50-43. Era el final. Y lo cierto es que por momentos pareció que no había opciones, porque el Valencia llegó a ganar por trece puntos en el arranque del último cuarto (56-53).

Entonces comenzó todo. El Unicaja se juntó, apretó las filas y defendió como si le fuera la vida. Un triple de Díez dio esperanzas, pero quedaba mucho. Entonces emergió el talento anotador de Smith y empezó a anotar. Dos tiros libres, un triple, luego otro triple... Los nervios del Valencia eran ya evidentes. También en las gradas se palpaba el temor a un descalabro. Pero claro, el conjunto de Pedro Martínez no anotaba. El Unicaja olió el miedo de su rival y confirmó la remontada con otro triple de Smith (56-59) con dos minutos y medio por jugar. El Unicaja volvía a mandar en el partido y rozaba el título.

La descomposición del conjunto naranja era ya alarmante, con las gradas llenas de murmullos, también de reproches y algunos silbidos. En la pista, Suárez se comía a Dubljevic, Alberto Díaz frenaba por completo a Van Rossom, y Smith seguía a los suyo. Tampoco importó que Rafa Martínez volviese a protagonizar otro incidente con Nedovic hasta acabar eliminado. Brooks, otros de los que anoche traspasó la frontera entre los hombres y los dioses, sentenció el partido desde la línea de tiros libres.

Lo que parecía imposible se había convertido en realidad. Lo más correcto sería decir que el Unicaja consiguió algo en lo que nadie creía. El título de la Eurocup 2016-2017 tenía ya nombre y Carlos Suárez se encargó de alzarlo al cielo de Valencia.

Dominado por el Valencia

Atrás quedaba un partido de auténtico sufrimiento, quizá el peor del Unicaja en las últimas semanas. Si había que quitarse la presión, el Unicaja lo hizo a la perfección con un arranque de manual: defendiendo a la perfección y encontrando la mejor opción para anotar. Los triples entraban y se dominaba el rebote. A los cinco minutos ganaba 6-14 después de una buena canasta de Nedovic. Fue mérito del equipo malagueño, pero influyó un factor clave, y es que el Valencia estaba sin Bojan Dubljevic. En cuanto el montenegrino salió a la pista todo cambió.

Lo primero que hicieron sus compañeros fue buscarlo dentro de la zona, y anotó con facilidad ante Omic. Fue el comienzo del recital del pívot, que acto seguido anotó dos triples, cuatro consecutivos en total para el Valencia. Suya fue también la última canasta del primer cuarto, que dejó el marcador en 22-18.

Con Dubljevic descontrolado, el parcial fue de 20-4 desde su salida. Plaza tuvo que recuperar a Omic, pues esta vez Okouo no pudo ayudar al equipo (20-21, min. 15). El problema fue que cuando el montenegrino se sentó, el cuadro malagueño sufría para anotar. Sólo Omic era capaz de acertar, pero no aprovechó el rosario de tiros libres que dispuso. La segunda falta de Díaz permitió la ‘reaparición’ de Lafayette, esto y el regreso de Nedovic comenzó a reactivar el juego del conjunto de Plaza, que sin anotar un solo triple, logró llegar al descanso vivo (33-30).

El Unicaja no consiguió voltear la situación tras el intermedio, es más sus problemas se acentuaron porque el Valencia anotaba con facilidad. En cinco minutos el cuadro malagueño sólo logró dos canastas y la renta local alcanzó los 12 puntos (47-35). Con 3/18 en triples, el Unicaja eligió el peor día para tener malos porcentajes. A pesar de esto no se rindió y se colocó 50-43. Ahí llegó la descalificación de Omic y, sin saberlo, el Unicaja enfilaba el camino de la gloria, el de una exhibición sin precedente que le dio el cuarto título de su historia.