Malaga CF

El éxito de Joan Plaza

En el deporte profesional son los triunfos y las derrotas los que dan y quitan razones, y este éxito del Unicaja tiene el nombre de Joan Plaza, que trazó un plan arriesgado y difícil desde el partido de Liga del sábado 25 de marzo. Ayer recogió los frutos tras un ‘play-off’ que ha demostrado que los entrenadores ganan partidos. Nuestro reconocimiento también a Antonio, Ángel y Boni, sus ayudantes de lujo.

Dubjlevic

Habíamos comentado que, si se mantenía la tónica de los dos partidos anteriores, esperábamos un triunfo del Unicaja. Pedro Martínez parecía estar de acuerdo con ese criterio y puso en cancha un quinteto diferente para empezar. La defensa malagueña era más intensa en el perímetro que los días anteriores, mientras en la otra zona la retaguardia local se cerraba más que otros días. El cuadro malagueño arrancó con gran acierto de su perímetro y se puso claramente por delante. El técnico local respondió dando entrada a los hombres que esperábamos en el quinteto titular y cargando el juego de ataque sobre sus hombres altos. El Unicaja llegó al final del primer cuarto con cinco suplentes y cuatro puntos por debajo en plena fase de dominio de Dubjlevic.

Pocos puntos

En el comienzo del segundo cuarto los dos técnicos mantuvieron a los hombres que habían terminado el primero y la tónica de dominio local seguía inalterable. Plaza recurrió a Nedovic, Díaz y Omic ya que su equipo no anotaba. El Unicaja mejoró atrás, pero en el ataque le costaba, porque la defensa local se multiplicaba en ayudas sobre Nedovic, al que parecían saber cómo frenar. En el ecuador del segundo cuarto, el Unicaja ya tenía en cancha a sus cinco titulares, pero perdía con claridad, porque sus porcentaje de acierto en los triples eran muy malos. Tanta pobreza ofensiva y las faltas de Díaz animaron a Plaza a poner en juego a Lafayette y su equipo volvió a meterse en el partido porque su defensa dominó al ataque local.

Inocencia

Tras el descanso, volvió Dubjlevic al juego y se mantuvo la tónica de que, con su presencia en cancha, el Valencia dominaba el marcador. El Unicaja mantenía las dificultades para anotar porque la defensa del perímetro valenciano era muy intensa y por dentro se imponía también atrás Dubjlevic. Plaza buscó el remedio a su escasa anotación dando entrada a Nedovic y a Fogg. Sin embargo, el dato del tercer cuarto fue la técnica descalificante a Omic, inocente como un niño, que dejó a su equipo en inferioridad tras anotar sólo trece puntos en ese cuarto.

Miedo

El Unicaja entró en el último cuarto once puntos por debajo y sin pívot. Quizás los jugadores locales pensaron que todo estaba hecho y, aunque la lógica les invitaba a finalizar los ataques cerca del aro a través de Dubjlevic, se empeñaron en tirar desde fuera. El Unicaja, muy acertado en ataque y con un derroche de imaginación en defensa, dio la vuelta al marcador, mientras su rival entraba en pánico. Al final, triunfo increíble del Unicaja, que puso en cancha a muchos hombres ‘pequeños’ frente a un equipo que cayó víctima de sus abusos en el triple y su incapacidad para adaptarse a los momentos de riesgo.

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