Diario Sur
Malaga CF

El Unicaja, con la confianza por las nubes (93-69)

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Waczynski dobla para Omic para sortear el obstáculo de Shermadini. / Salvador Salas

  • El equipo sigue en un gran momento de forma tras el título de la Eurocup y pasa por encima del Andorra para sumar su cuarta victoria consecutiva

La mente de los jugadores del Unicaja aún podría estar en el centro de la cancha de la Fonteta, con todos los fotógrafos apuntando. En el autobús descapotable por la ciudad o en la celebración posterior del equipo. La fiesta del título de la Eurocup se alargó ayer un poco más, con el equipo ofreciendo el trofeo a la afición del Palacio y con la grada brindando una cerrada ovación a sus campeones.

Pero cuando el árbitro pita el inicio del partido, el equipo malagueño ha sabido dejar atrás todos los festejos para seguir ganando. Lo hizo la semana pasada en la pista del Obradoiro y lo repitió ayer en Málaga ante el MoraBanc Andorra (93-69) para sumar su cuarta victoria consecutiva. El equipo de Plaza tiene los pies en el suelo pero, cuidado, la confianza por las nubes. Sigue en ese estado de gracia que acompaña a los equipos ganadores y ayer arrolló a un Andorra que es el octavo clasificado de la Liga Endesa, sólo un puesto por debajo del Unicaja.

Apenas un cuarto del partido duró el equipo del Principado, que terminó a merced de un conjunto local muy superior. El Unicaja se ha convertido en una máquina bien engrasada, una «cooperativa» como dijo ayer Plaza, en la que todos los elementos del engranaje trabajan por un objetivo común. Con los puntos de Díez, Smith o Waczynski, la magia de Nedovic, la pelea de Omic o Brooks, el liderazgo de Díaz o Suárez... El día que no aparece uno, lo hace otro, ya que las amenazas son múltiples. Ayer le tocó a Fogg abrir la caja de los truenos. El base norteamericano hizo una segunda parte para enmarcar, con 24 puntos, 6 de 7 en triples y 30 de valoración en apenas 20 minutos de juego.

Ahora la cuestión es ver hasta dónde puede llegar el equipo malagueño con este pico de rendimiento. Quizás el equipo malagueño no sea tan diferente al que competía hace un mes en cuanto a aspectos tácticos, pero ha ganado en fortaleza mental y va a por todas. Además, ahora vuelve a tener al equipo al completo, tras recuperar ayer a Musli, que llevaba un mes alejado de las canchas. Quedan seis partidos para el final de la Liga regular y el cuadro malagueño peleará hasta el final por ser cabeza de serie en las eliminatorias por el título. Por ahora sigue séptimo, pero no hay que descartar nada. Ysi llega a los ‘play-off’ sin ventaja de campo, el entrenador rival no tardará en recordarles a sus jugadores las tres eliminatorias de la Eurocup que el cuadro malagueño levantó en cancha ajena.

Tres parciales de dominio

Del partido de ayer, la única lectura que se puede hacer es que el Unicaja salió algo atolondrado en el primer cuarto, pero que eso le sirvió para reaccionar y hacerse así con el control durante los tres últimos parciales. Sólo así se explica que el primer cuarto no se pusiera por delante ni un momento en el marcador y que terminara encajando 27 puntos (25-27 fue el resultado tras los diez primeros minutos de juego). El nivel defensivo de los locales fue muy pobre y sólo la irrupción de Jamar Smith impidó una mayor renta visitante.

El juego del conjunto del Principado giraba en torno a Shermadini, su hombre más determinante. Todos los balones pasaban por el pívot georgiano, pero la anotación llegaba de sus exteriores, sobre todo de Albicy y Jelínek. Pese a que en el segundo parcial el cuadro malagueño cometió algunas pérdidas no forzadas, el trabajo atrás empezaba a dar sus frutos. El Unicaja mejoró su dominio sobre el rebote y la producción de los hombres de banquillo fue vital, con un gran trabajo de Dani Díez. A falta de cuatro minutos para el descanso, Alberto Díaz salió por primera vez en al partido para pegarse a Albicy y dificultar el ataque visitante. El segundo cuarto fue para los locales, que se marcharon al descanso ganando por 45-38. Si en el primer cuarto el Andorra anotó 27 puntos, en el segundo sólo pudo lograr 11.

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Pese a que el Andorra lo intentó, el partido ya empezó a tener una marcada tonalidad verde. Tras el descanso el Unicaja fue con todo a romper el partido. El cuadro malagueño tiró de su mejor arma ofensiva, el triple, para aumentar las diferencias. Anotaron Smith y Brooks (56-45) y después Fogg terminó de hacer añicos la defensa zonal visitante con ocho puntos seguidos (66-56).

La racha de Fogg se prolongó en el último cuarto. El base entró en trance con unos tiros espectacualres, algunos en el último segundo de posesión. El Andorra no se entregó, pero ya poco podía hacer. A falta de dos minutos, el Unicaja ya vencía por 20 ante el regocijo de la afición local. Al final, el resultado fue 93-69 y la fiesta del Domingo de Resurrección fue completa.

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