Diario Sur
Malaga CF

TIRO LIBRE

La camiste con el número '5'

Creo que, para ser justo, debo comenzar felicitando al Unicaja y a sus responsables por el magnífico homenaje que dispensaron a Berni Rodríguez en el acto de la retirada de su camiseta, y lo hago porque creo que, principalmente y entre otras muchas cosas, fue oportuno, sencillo, tremendamente emotivo y merecido, muy merecido. El orgullo y respeto por su propia historia, cuando hay motivos para ello, engrandece sin duda a las grandes instituciones.

Durante el mismo asomaron lágrimas en los ojos de Berni, su familia y también en los de muchos de los que asistimos al Carpena, porque lo admiramos, queremos al club y al baloncesto y nos sentimos plenamente identificados con el verdadero significado de este deporte en nuestra ciudad. Y es que Berni escenifica mejor que nadie los valores positivos que van intrínsecamente unidos al deporte, aquellos que se han de saber trasmitir en la formación, un fin en sí mismos que hace mejores jugadores y personas y que perduran para toda una vida, que se ejemplifican singularmente en él, porque la fantástica carrera que ha realizado se ha caracterizado por su gran actitud y capacidad de sacrificio, por saber compatibilizar los entrenamientos y los estudios, por su generosidad y &lsquofair play&rsquo dentro y fuera de la cancha, por su inteligencia y capacidad de liderazgo, por su conocimiento y sentido colectivo del juego, porque ha sido consciente de sus limitaciones y virtudes para sacarle a estas el máximo partido, y porque ha sabido transmitir ilusión a sus compañeros y a la grada disfrutando siempre con lo que hacía, ganándose así el respeto del mundo del baloncesto.

Pero sería imperdonable olvidarnos en un momento como este de su familia, de Bernardo, su padre, que también fuera un magnífico jugador, atlético y saltarín, y gran entrenador de formación; de su madre, también muy buena jugadora como sus hermanas, y su tío Julian, un jugador con mucha clase y proyección con el que compartí generación y grandes enfrentamientos en las canchas de la época. Ellos le supieron inculcar desde pequeñito esos valores, la sencillez y nobleza que ha hecho suyas en su propia casa, como tiene que ser, y que son también las claves silenciosas de su incuestionable éxito y del orgullo que ha supuesto para todos.

La vida sigue y Berni está en pleno proceso de cambio de chip. Ya ha vivido su primer paso como director deportivo en Sevilla. Las cosas no han ido bien pero ya sabe lo que se puede llegar a sufrir cuando se cambia el vestir de corto por vestir de largo. Se adaptará rápido a su nueva etapa y no tardará en aprender todo lo necesario y mucho más, pero de lo estoy también totalmente seguro es que aún le queda por dar muchas alegrías al baloncesto de Málaga. Con afecto, ¡Enhorabuena!

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate