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Malaga CF

Cataclismo del Unicaja en Madrid (101-72)

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Carroll (i) y Othello Hunter (d) intentan taponar al base del Unicaja Kyle Fogg. / Efe

  • Está al borde de la eliminación tras encontrarse con la mejor versión del Real Madrid y un Carroll determinante con sus triples

Hace ahora justo dos años, el Unicaja volvió de Barcelona después de haber perdido los dos partidos de la semifinal de aquella temporada por 31 y 21 puntos, respectivamente. Parecía que todo estaba liquidado, que no había opción a la remontada y que las vacaciones para el equipo que entonces formaban Toolson, Granger, Kuzminskas, Thomas, Vasileiadis y algunos más eran cuestión de horas. El Unicaja, contra todo pronóstico, ganó los dos siguientes encuentros y volvió a Barcelona, donde sólo unos días antes había fracasado, para rozar la final de la Liga, algo que habría conseguido de no ser por las decisiones arbitrales.

Quizá este es el referente en el que Plaza y sus jugadores deben agarrarse tras el descalabro enorme sufrido ayer contra el Real Madrid (101-72). Habrá quien piense que el día fue el miércoles y que entonces se perdió una gran oportunidad. Visto lo de ayer, parece que fue así, porque el Madrid echó mano de todo su arsenal y desmontó al Unicaja. Esta vez no fue Llull, sino Jaycee Carroll, que con 21 puntos y seis triples en un segundo cuarto sublime liquidó el partido.

El conjunto malagueño parecía un equipo menor, con su estrella Nedovic pasando demasiado del tema con el partido cuesta arriba, y con el resto de sus compañeros sin la actitud necesaria como para recuperarse del porrazo que Carroll les había asestado. Smith y Fogg lo intentaron, pero la diferencia era insalvable y tampoco había ganas.

La presencia de Alberto Díaz evidenció que Plaza asumió el equívoco del primer partido en su apuesta por Lafayette como solución para frenar a Lull. Sin embargo, nada cambió, porque ni el malagueño, ni luego Fogg pudieron frenar al escolta del Real Madrid, que a los seis minutos había anotado ocho puntos, más de la mitad de los que sumaba su equipo (14-14). El Unicaja, a pesar de esto, se mantuvo en el partido dominando el rebote y aprovechando los tiros libres. Por la tendencia que llevaba el partido parecía claro que el planteamiento del Unicaja no era defensivo, sino tratar de entablar un mano a mano con su rival. Sin embargo, en cuanto empezaron a moverse los banquillos, el conjunto blanco impuso su calidad. Taylor, Doncic y Hunter anotaron las últimas canastas del Madrid en el primer cuarto que se cerró con 27-23.

El Unicaja echaba en falta a Nedovic, que estaba a otra cosa, y el arranque del segundo acentuó esta peligrosa deriva para el Unicaja. Sin Llull, pero con Doncic y Carroll en la pista, el Madrid jugó mejor, moviendo bien el balón y con el escolta empezando con su recital desde la línea de tres puntos. Como el Unicaja no se parecía ni de lejos al del primer partido en el plano defensivo, el revolcón fue tremendo. Carroll anotó seis triples y un total de 21 puntos en una exhibición terrible para los intereses malagueños. El Unicaja , que sólo fue capaz de anotar diez puntos, se fue al vestuario con la sensación de que ya había perdido y la verdad es que por el marcador así lo parecía (57-33).

Sin reacción

Seguramente no lo tenía previsto, pero al entrenador del Unicaja no le quedaba más remedio que echar mano de todos sus recursos para tratar de despertar a su equipo, así que volvió a tirar de Lafayette. El base logró un par de canastas y luego nada más. La diferencia de intensidad entre los dos equipos era enorme, y eso no hablaba bien del Unicaja, que a pesar de ir perdiendo por 23 puntos (60-37) no hacía por volver al partido. Pareció derrumbarse el equipo malagueño ante el recital y el enorme acierto de su rival. Bajó los brazos y entonces llegó ya el desastre. La ventaja del Madrid alcanzó los 32 puntos (71-39). No hizo falta que anotase Llull, tampoco que Carroll insistiese con los triples, porque el Unicaja se había hundido. Lo peor de todo es que el equipo blanco defendía como lo debía estar haciendo el malagueño y así se cerró el tercer cuarto (79-49).

OPINIÓN

El último acto, por desgracia, fue un añadido y la única duda estaba en saber cuántos puntos lograría anotar el Madrid. Smith y Lafayette trataron de maquillar un marcador bochornoso. Plaza entendió que el pescado estaba vendido, así que lo que hizo fue tratar de rehabilitar a algunos de sus jugadores pensando ya en el partido de mañana. Minutos para Musli, minutos para Fogg, también para Lafayette y a esperar el final de un partido que quedó resuelto en el segundo cuarto cuando Carroll vio la canasta malagueña como una piscina de grande. Por probar, hasta probó con Musli y Okouo juntos en los últimos minutos.

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