Malaga CF

zona técnica

Final a una gran temporada

Con ambiente extraordinario, el Unicaja, liderado por Alberto Díaz, salió muy decidido ante el Real Madrid. Varios aciertos consecutivos de los locales y errores seguidos de los visitantes dieron las primeras ventajas al conjunto malagueño. Musli fue el primero en irse al banquillo. La defensa madridista empezó a ser factor en el partido y como consecuencia de ello incrementó su ritmo de ataque. Como en el juego posicional el equipo blanco lo fallaba todo, el cuadro malagueño, que empezaba a depender demasiado de su acierto triple, seguía liderando el marcador en un partido dominado por las defensas.

TIRO EXTERIOR

Lo más llamativo del comienzo del segundo cuarto fue la entrada de Carroll, al que Eyenga sometía a una defensa intensísima que el nuevo alero congoleño del Unicaja sólo pudo mantener tres minutos. En el ataque malagueño, todo era un monólogo del tiro exterior, con ausencia total de canastas fáciles. Como la defensa local se empleaba a fondo, con atención especial a Carroll, y Suárez metía sus tiros, su equipo amplió la diferencia. Lástima que en cuanto fallaron varios tiros, el conjunto madridista se le echó encima.

CAMBIO TÁCTICO

Después del descanso, dio la impresión de que el Unicaja quería buscar tiros cercanos al aro después de que en la primera mitad sólo consiguiera cuatro canastas de dos. La nueva idea de ataque, combinada con una defensa de zonas, permitió al equipo malagueño ampliar enseguida su ventaja. En la aparición de Musli, que llevaba varias semanas perdido, y en los errores madridistas en los tiros exteriores a los que le obligaba la estrategia defensiva de Plaza estuvo el argumento del tercer cuarto, que los visitantes arreglaron en la recta final.

DUREZA

La reacción madridista obligó a Plaza a desmontar su zona en el comienzo del último cuarto. Muy pronto el cuadro blanco ya estaba por delante a base de buscar tiros cercanos al aro. El Unicaja tampoco quería arriesgar demasiado con el tiro exterior. De todas formas, el juego se endureció una barbaridad. Pasados unos minutos, Plaza se quedó sin pívot, volvió a situar a los suyos en zona y su ataque se encomendó otra vez al tiro exterior. Como los blancos se pusieron por delante, el Unicaja volvió a la defensa individual, mantuvo su quinteto ‘pequeño’y jugó extraordinariamente los segundos finales, con un ‘más difícil todavía’ de Nedovic, pero los blancos no cedieron.

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