El Palacio de Deportes da la talla en Europa

Los jugadores celebran con la grada la victoria del jueves/Álvaro Cabrera
Los jugadores celebran con la grada la victoria del jueves / Álvaro Cabrera

El pabellón malagueño registra la segunda mejor entrada en la jornada inaugural de la Euroliga

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Primer encuentro de la temporada en la Euroliga 2017-2018, un partidazo entre dos clásicos del baloncesto europeo, con potencial para estar en la Final Four. En la televisión, a partir de la tercera o cuarta fila del Sinam Erdem Dome –el tercer pabellón más grande de Europa, con capacidad para 16.000 personas– se ven decenas de sitios vacíos. La entrada oficial fue de 6.788 espectadores. Un dato similar se registró en el Khimki-Valencia o en el CSKA-Milán. La cifra más baja de la jornada fueron los 4.000 espectadores del Olympiacos-Baskonia, aunque en este caso la explicación está en que el conjunto griego no pudo usar por sanción su habitual pabellón y se tuvo que trasladar a Creta.

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En pleno proceso de apertura de la Euroliga a nuevos equipos –«nuevos mercados», como lo suele denominar su máximo responsable, Jordi Bertomeu–, el Palacio de los Deportes de Málaga dio la talla en la jornada inaugural: 8.267 espectadores y un ambiente espectacular. La segunda mejor entrada de la jornada inaugural, sólo superada por el Zalgiris-Estrella Roja (11.400 espectadores, algo habitual en Kaunas). Sólo las esquinas superiores del recinto presentaban claros y la sensación era casi de lleno. Además, el factor ambiental del ‘Infierno Verde’ tuvo un papel muy relevante en el devenir del partido, con la remontada del último cuarto y el final ajustado. En un día festivo, el público malagueño respondió pese a que el día siguiente era laborable, y varios jugadores del equipo como McCallum, Suárez o Waczynski agradecieron por medio de sus perfiles en redes sociales el apoyo de la grada.

El Unicaja y su afición tienen que demostrar en cada partido que merecen una presencia permanente en la máxima competición

Tendrán que tomar buena nota los responsables de la Euroliga de la presencia de público en Málaga para valorar esos mercados que quiere atraer la segunda mejor competición del mundo del baloncesto, tras la NBA. El Unicaja ha regresado a la Euroliga con una licencia temporal de sólo un año por ganar la Eurocup. Y las opciones de ganarse el puesto por méritos deportivos cara a la próxima cam paña no son sencillas. Tendrá que quedar en la Liga Endesa como el primer clasificado tras los equipos con licencia permanente (Real Madrid, Barcelona y Baskonia). El Valencia, actual campeón español, busca el mismo objetivo.

De manera paralela, la Euroliga ya estudia la ampliación de la competición de 16 a 18 equipos para la próxima temporada y seguramente a 20 o 22 equipos en los próximos años. Como explicó el mismo Bertomeu esta semana, la idea es aumentar las licencias y que haya menos clasificados por las ligas nacionales. Es decir, crear más plazas designadas por la propia competición y menos por méritos deportivos. ¿Dónde se ubica el Unicaja en este planteamiento? Por ahora, parece lejos de estar entre los dos nuevos equipos que recibirán invitaciones a corto plazo.

Aunque la Euroliga mantiene que serán los propios clubes los que decidan estas nuevas licencias, ya se habla de que el Bayern de Múnich (uno de los clubes más importantes del mundo, por su equipo de fútbol) y el campeón de la Liga francesa, que ahora no tiene representante, cuentan con muchas opciones de estar en la ampliación.

El Unicaja tiene que demostrar este año, en cada partido, que merece estar en la Euroliga. Compitiendo en lo deportivo ante cualquier rival, pero también con un apoyo constante de su público. Un club que cuenta con el patrocinador más estable de Europa tiene que estar en la Euroliga. Ya lo dijo el propio Obradovic en una entrevista con este periódico: «El Unicaja debe ser miembro fijo de la Euroliga». No volver a perder ese tren es de vital importancia para el futuro.  

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