Una parálisis atípica en el Unicaja

El presidente del Unicaja, Eduardo García, y el director deportivo, Carlos Jiménez. /Ñito Salas
El presidente del Unicaja, Eduardo García, y el director deportivo, Carlos Jiménez. / Ñito Salas

La inseguridad de no disputar la Euroliga por segunda vez en las últimas 17 temporadas condiciona por completo los planes futuros del club

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

En las últimas campañas, el Unicaja tenía muy avanzado el proyecto de la siguiente temporada. Había jugadores fichados, también algunos renovados y no había debate sobre quién sería el inquilino del banquillo, salvo en contadas excepciones... Sin embargo, el club malagueño se encuentra ante una situación atípica que condiciona y hasta paraliza buena parte de sus movimientos futuros. La inseguridad de no disputar la Euroliga la próxima temporada es el gran problema. Esta es una situación no novedosa, pero sí extraña, y que sólo tiene un precedente en las últimas 17 temporadas a estas alturas del año. Hace dos campañas, tras ser excluido del nuevo modelo de competición, el Unicaja estaba ante un panorama incierto y finalmente acabó en la Eurocup. La temporada anterior, en abril, ya había ganado este torneo, por lo que los trabajos para el siguiente proyecto recibieron un fuerte impulso. Aquello dio seguridad.

Estar en la máxima competición europea lo condiciona todo: el presupuesto, renovaciones, posibles fichajes, campaña de abonados y algunos asuntos más de gran importancia. Si el Unicaja no logra el billete para la Euroliga es previsible que su presupuesto se reduzca en algo más de dos millones de euros, que en baloncesto es muchísimo dinero. Partiendo de esto, todo lo demás queda en punto muerto. Cuando se cuestiona a algunos de los responsables de la entidad sobre los planes de futuro, el «no sabemos dónde vamos a estar» es una respuesta recurrente.

Este argumento y sus consecuencias resultan entendibles en términos deportivos. Los ingresos de la Euroliga permitirían hacer un esfuerzo en determinados casos, ya sea en fichajes, renovaciones o en la espinosa situación del entrenador, que es del que más se está hablando desde hace ya un par de meses. Parece claro que si el Unicaja logra clasificarse para la Euroliga, Joan Plaza renovará. Sin embargo, el club no se quiere pillar los dedos en lo referente a la planificación, pues con la idea de mantener a buena parte de la actual plantilla, salvando las previsibles salidas, los sueldos de los jugadores serán mucho más altos en sus segundos o terceros años de contrato, o bien por cuestiones fiscales. Relacionado con el aspecto económico, el Unicaja ya trabaja en una campaña de abonados cuyos precios también variarán dependiendo del 'menú' deportivo que pueda ofrecer.

Por otro lado, hay quien considera que, al margen de dónde esté el equipo la próxima campaña, se debería haber avanzado más en algunas cuestiones. Se ha transmitido la disposición de renovar algún contrato, como el de Waczynski, y se sigue con interés a varios jugadores, pero poco más. Las voces críticas insisten en que el futuro pasa por no dar un paso atrás y mostrarse ambicioso, como hizo por ejemplo el Valencia, que ha incrementado su presupuesto de forma progresiva con el respaldo de Juan Roig, propietario de Mercadona y mecenas del club. Para hacer esto, habría que poner de acuerdo a la Fundación Bancaria, propietaria de la entidad, y a Unicaja Banco, principal patrocinador, lo que tampoco es fácil.

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