Ponga un veterano en su vida

BERNI RODRÍGUEZ

Hace ya un par de semanas, el mismo día en el que empecé a escribir en este espacio, se habló en SUR sobre los tres malagueños que actualmente juegan en la Liga Endesa. He tenido la suerte de jugar con Pepe, Alberto y Alfonso en sus comienzos, donde todo es tan importante, donde se forma y se forja el carácter de un jugador que normalmente se mantiene para el resto de sus carreras.

No pueden llegar a entender lo importante que es esto para un chico que llega a un mundo de adultos donde no todo es «simplemente baloncesto». Hablo de esto con conocimiento de causa, ya que en mi caso tuve la inmensa suerte de coincidir con un grupo de jugadores veteranos, o ‘expertos’ como suele decir Luis Casimiro (suena mejor), que considero que fueron decisivos en mi adaptación y aprendizaje para lo que después ha sido una larga carrera.

Xavi Fernández, Juan Orenga, Giancarlo Marcaccini, Jesús Lázaro o Dani Romero –este último también me enseñó a ser un buen capitán– son algunos de los compañeros que me hicieron más fáciles y divertidos mis primeros días como profesional en el Unicaja, unas veces empujando, otras protegiendo y siempre enseñando. De esa manera quedó inserto en mi ADN y desde ese momento he intentado ayudar en lo posible a todos los que he tenido a mi lado, en muchos casos casi niños, a lo largo de todos estos años.

Así que me siento muy orgulloso de ver que Pepe y Alberto están teniendo una carrera fantástica aun siendo todavía tan jóvenes. Ambos son muy trabajadores y maravillosas personas que se merecen todo lo bueno que les pueda dar este mundo loco del baloncesto.

Mención aparte merece Alfonso, con el que además de estar presente en sus primeros años en el primer equipo del Unicaja, nos hemos reencontrado en Sevilla muchos años después para ser de nuevo compañeros. ‘Fon’, como lo llamamos sus amigos, pasó un auténtico calvario de lesiones graves que no le han impedido estar hoy en día al máximo nivel y jugar en una competición tan dura como la Liga Endesa. Sin mover un solo dedo ni pronunciar una sola palabra, ya es un ejemplo para los más jóvenes (y no tan jóvenes), enseñando lo que significa superarse ante cualquier adversidad, pero es que además veo cómo cuida a sus ‘cachorros’ ayudándolos y guiándolos en todo lo que está en su mano.

Y es que esto es como en la vida, donde todos hemos necesitado alguna vez de un padre o una madre, o un abuelo o una abuela para ser protegidos y guiados. Pues lo dicho: pongan un veterano en sus vidas.

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