El Unicaja, sin identidad en Fuenlabrada (77-69)

McCallum trata de anotar este domingo en Fuenlabrada / ACB PHOTO

El equipo de Plaza sufre su primera derrota ante un rival que, liderado por Eyenga, dominó el partido

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Liga Endesa, primera lección para novatos: cualquier rival te puede hacer hincar la rodilla. Si los jugadores que esta temporada han debutado en la competición española con el Unicaja tenían alguna duda sobre esta premisa, desde ayer lo tienen un poco más claro. El Fuenlabrada es un conjunto modesto, sin grandes estrellas y con un presupuesto al menos tres veces inferior al del conjunto malagueño, pero es un buen equipo que se crece en su pabellón. Ayer dominó durante gran parte del partido e impidió que el Unicaja jugara cómodo. El resultado fue la primera derrota de esta temporada (77-69) y un golpe de realidad para el Unicaja, que dejó el puesto de líder anecdótico que ocupaba tras las dos primeras jornadas.

Queda mucho para ver la verdadera dimensión de este equipo. Mucho trabajo por delante, tanto desde el punto de vista individual como los conceptos colectivos. Tras cinco temporadas en Málaga, el estilo de los equipos de Plaza está claro: defensa, rebote y contraataque. Si sus señas de identidad, la victoria se complica, con independencia de que en la plantilla esté Kuzminskas, Dragic, Granger, Nedovic, McCallum o cualquier otro talentoso jugador que se les ocurra.

77 Montakit Fuenlabrada

(19+16+19+23): Vargas (5), Popovic (13), Eyenga (19), O'Leary (10), Olaseni (2) -quinteto inicial-, Rupnik (2), Smits (5), Cruz (13), Sekulic (8) y Llorca.

69 Unicaja

(16+19+14+20): Díaz (3), Salin (2), Waczynski (3), Brooks (11), Augustine (12) -quinteto inicial-, Shermandini (7), Milosavljevic (1), McCallum (10), Nedovic (12), Suárez (6) y Soluade (2).

Árbitros
Martín Bertrán, Martínez Fernandez y Rial. Sin eliminados.
lugar
Pabellón Fernando Martín de Fuenlabrada

En este proceso de madurez por el que tiene que pasar el Unicaja se antoja fundamental que los nuevos fichajes encuentren su sitio. Shermadini está sufriendo el hecho de estar en un equipo que no juega para él. Tiene calidad para ser determinante, pero la adaptación será lenta. A McCallum le está perjudicando haber hecho una pretemporada brillante. Ahora se ha encontrado con las dificultades de la competición real. Todo lo contrario que Augustine, que estuvo gris en la preparación y por ahora es el más fiable de los fichajes. Milosavljevic y Salin dan una de cal y otra de arena y necesitan rentabilizar al máximo su presencia en pista. Pese a todo no hay que ser alarmistas; es muy pronto, la derrota servirá para corregir errores y el Unicaja sigue teniendo hechuras de equipo grande.

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Ante el Fuenlabrada, el cuadro malagueño tuvo graves lagunas defensivas –no puedes dejar que tiren solos hombres como Popovic o Cruz, aunque estén a siete metros del aro– y además cedió la iniciativa en el rebote. El equipo malagueño aguantó los dos primeros cuartos, pero tras el descanso se desvaneció poco a poco para terminar el partido sin opciones de triunfo. Waczynski poco pudo hacer contra el huracán físico de Eyenga. Pero tampoco Milosavljevic, mucho mejor defensor que el polaco (Díez sigue sin debutar por lesión). El debate sobre si el congoleño tuvo que continuar o no en Málaga se alimenta tras su gran actuación (19 puntos y 21 de valoración).

Punto de inflexión

En los dos primeros cuartos, el conjunto malagueño logró apretar en defensa, pero el Fuenlabrada sacaba oro de sus tiros al límite de la posesión. Los locales ganaron el primer cuarto, aunque al descanso se llegó con empate a 35. Fue en el tercer cuarto cuando los de Néstor García impusieron realmente su ritmo de partido. El equipo local cerró el rebote e impidió que el Unicaja corriera. En estático, el ataque malagueño presenta bastantes problemas aún, demasiado dependiente de las genialidades de Nedovic o de que le llegue algún balón a Shermadini.

Poco a poco, el Fuenlabrada fue aumentando su ventaja (42-36). En cinco minutos el Unicaja sólo anotó un punto (un tiro libre de Milosavljevic) y tardó seis minutos en acertar con la primera canasta en juego (45-38, tras un tiro lejano de Nedovic). La aparición de Brooks permitió que el conjunto de Plaza volviera a acercarse en el marcador. Al final del tercer cuarto, el Fuenlabrada ganaba por cinco puntos, una renta baja para la diferencia de juego que se vio en el Fernando Martín (54-49).

En el cuarto definitivo, el Unicaja contó con el refuerzo inesperado de McCallum para meter ocho puntos en menos de cuatro minutos (63-61). El problema es que el Fuenlabrada no estaba dispuesto a tirar por la borda el buen trabajo de todo el partido. Apretó atrás y los triples de Popovic y Cruz volvieron a darle la vida al equipo madrileño. Al final, 77-69 y primera derrota del conjunto malagueño. El jueves empieza la Euroliga, con la visita al Palacio del Fenerbahçe, actual campeón. Casi nada.

Precisamente el primer punto de interés del partido era el emparejamiento entre Waczynski y Eyenga. El alero congoleño fue el temporero que sustituyó al polaco en el Unicaja al final de la pasada temporada y que conquistó al público malagueño en unos pocos partidos. ¿Cómo iba a frenar el polaco el vendaval ofensivo del congoleño? Mientras Eyenga buscaba constantemente el contacto físico y las penetraciones, el jugador del Unicaja trataba de sacar partido de su amenaza exterior, con continuas fintas. No lo hizo mal Waczynski en defensa, pese a que no es uno de sus puntos fuertes, pero Plaza pronto dio entrada a Milosavljevic para que se centrara en el congoleño.

Las primeras ventajas para el Unicaja llegaron cuando Shermadini entró por Augustine. El Fuenlabrada no tiene ningún jugador por encima de los 2,10 y el georgiano encontraba mucha ventaja en las inmediaciones del aro. El conjunto madrileño, sin pegada en su rotación interior, se volcó en el tiro exterior. Eyenga y Cruz acertaron desde la línea de 6,75 y el Fuenlabrada se impuso en el primer cuarto (19-16).

Volvió a introducir Plaza a Augustine, ya que la superioridad ofensiva de Shermadini se convertía en debilidad atrás. El pívot norteamericano se mostraba sólido atrás, aunque el Unicaja perdió la iniciativa en el rebote (16 rebotes en la primera parte, la mitad en ataque) y el conjunto local logró varias canastas en segundas oportunidades. El Unicaja cometió el error de dejarse llevar por el juego fuenlabreño y renunció al juego interior, en el que claramente tiene superioridad. Nedovic tomó el mando del ataque con su interminable talento, pero Popovic respondía en el otro aro. El Unicaja mantenía buen nivel defensivo, pero el Fuenlabrada lograba puntos de oro al límite de la posesión por medio de Popovic y Cruz que le dieron la vida. Al descanso se llegó con un empate a 35.

La salida tras el descanso dejó al Fuenlabrada como claro dominador del partido. Quizás no tanto por el marcador, pero sí por el planteamiento sobre la pista. El equipo local cerró el rebote e impidió que el Unicaja corriera. Y en estático, el equipo malagueño presenta bastantes lagunas aún, demasiado dependiente de las genialidades de Nedovic o de que le llegue a algún balón a Shermadini. Poco a poco, el Fuenlabrada fue aumentando su ventaja (42-36). En cinco minutos el Unicaja sólo anotó un punto (un tiro libre de Milosavljevic) y tardó seis minutos en acertar con la primera canasta en juego (45-38, tras un tiro lejano de Nedovic). La aparición de Brooks, con cinco puntos seguidos y una buena acción defensiva de Soluade, con robo y contraataque permitió que el conjunto de Plaza volviera a acercarse en el marcador. Al final del tercer cuarto, el Fuenlabrada ganaba por cinco puntos, una renta baja para la diferencia de juego que se vio en el Fernando Martín (54-49).

En el cuarto definitivo, el Unicaja contó con un refuerzo inesperado, según lo que se había visto en los tres primeros cuartos. Aparició McCallum para robar un par de balones y meter ocho puntos en menos de cuatro minutos. El Unicaja se ponía a dos puntos (63-61) y el base norteamericano ponía a su equipo de nuevo en una dinámica positiva. El problema es que el Fuenlabrada no estaba dispuesto a tirar por la borda el buen trabajo de todo el partido. Los locales aprovecharon los errores defensivos del Unicaja. No puedes dejar a jugadores como Popovic o Cruz que tiren solos, aunque estén a siete metros del aro. A dos minutos para el final, el equipo de Plaza volvía a estar ocho abajo (73-65) ante el regocijo de la afición local. La buena defensa de los locales impidieron cualquier atisbo de remontada del Unicaja en los últimos minutos y un alley-oop culminado por Eyenga, quién si no, puso la puntilla final (77-69).

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