¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A PAPÁ O A MAMÁ?

BERNI RODRÍGUEZ

Si algo nos distingue a los seres humanos de los animales es la capacidad que tenemos para tomar decisiones, para elegir. Estos, los animales, están totalmente programados por la naturaleza y actúan en función de ese programa predeterminado que les ha sido asignado por ella. Por el contrario, todas las personas, aunque exista una determinación biológica y cultural previa (nacimiento, cultura de nuestros padres, ambiente donde vivimos...), podemos elegir la forma de actuar ante los diferentes acontecimientos de nuestra vida. Es, por tanto, la capacidad de elegir un privilegio único y exclusivo de los hombres y mujeres que formamos parte de la raza humana.

Pero lo que en principio es un privilegio del que gozamos puede convertirse en determinadas circunstancias en opciones difíciles de escoger. Imagínense tener que decidir a quién quieres más, a papá o a mamá.

Pues bien, algo parecido es lo que está sucediendo con todo esto de las ventanas FIBA y la posición en la que están poniendo a los jugadores. Me parece una locura que les den la 'patata caliente' de tener que decidir entre acudir a la llamada de su selección nacional o continuar jugando los partidos correspondientes con sus equipos. La NBA lo tiene muy claro, prohíbe a sus jugadores acudir a sus respectivas selecciones durante el año de competición (ya les cuesta hacerlo incluso en verano). Aquí, en cambio, les damos la opción ('el marrón') de decidir.

Afortunadamente la FEB, con Sergio Scariolo a la cabeza, no ha echado más leña al fuego y no han convocado a ningún jugador de equipos de Euroliga, que, recordemos, son cinco este año.

Como suele ocurrir en estas situaciones, los que salen malparados son los deportistas, a los que casualmente nunca se les pregunta. Ya estamos viendo a muchos de ellos pidiendo disculpas a sus selecciones, pero es que al final se deben a su empleador, al que les paga. Y lo hacen con toda la razón, muy a su pesar.

Yo debuté con la selección hace ya muchos años en una de esas ventanas cuando todos estábamos de acuerdo en hacerlas y reinaba la armonía. A diferencia de ahora, que hay una guerra abierta, pública y clara que no beneficia a nadie. En este despropósito, los aficionados no veremos a los mejores jugadores de las diferentes nacionalidades compitiendo en busca del nada desdeñable objetivo de clasificarse para el Mundial de China, del que posteriormente saldrán los que acudan a los Juegos Olímpicos de Tokio. Es muy posible que ocurra alguna sorpresa a modo de ausencia en el próximo torneo.

Al menos, creo que aquí en España nos puede quedar el consuelo de saber que, aun con muchas bajas, tendremos un equipo muy competitivo para afrontar los partidos de clasificación. Dudo que en otros países puedan pensar lo mismo.

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