REDUCCIÓN

MARTÍN URBANO

El encuentro de ayer entre el Unicaja y el San Pablo Burgos fue un canto a la disminución de equipos que están reclamando los clubes de la Euroliga, pero no sólo porque sean demasiados partidos, sino porque lo que vimos anoche es absolutamente impropio de una competición del prestigio de la Liga Endesa.

Plaza decidió en esta ocasión empezar el partido con sus hombres más brillantes. Como si el rival no exigiera tantas precauciones defensivas, prefirió apostar por el ataque. Como aquello no funcionaba, el técnico local tuvo que dar entrada a Salin y también apareció Agustine, porque a Shermadini, las primera exigencias defensivas le colocaron con dos faltas. Con mejores defensores en el Unicaja, al equipo de Burgos se le abrieron las costuras, dejó de anotar y como cabía de esperar entre un equipo de Euroliga y otro cargado de jugadores de la LEB la diferencia era ya de 14 puntos al final del primer cuarto.

En el segundo, ya no era un descosido, sino un roto en toda regla. Los visitantes ni se acercaban a la canasta malagueña, mientras el juego local era un continuo ejercicio de entrenamiento del contragolpe. Afortunadamente, Plaza dio con el único incentivo posible: la incorporación deOkouo y Soluade. El base inglés se sumó a la fiesta y al descanso la ventaja de su equipo era ya de 33 puntos. Tras la pausa, Plaza retiró a los canteranos y entre la zona visitante y la descolocación de Shermadini atrás, la renta local dejó de crecer. Quizás el mayor interés se centró en la presencia simultánea en cancha de Shermadini y Augustine aunque la cuarta falta del georgiano abortó el ensayo.

A partir de ese momento se generalizó el aburrimiento, ya que el Unicaja no conseguía transformar su superioridad en lucimiento y sus rivales no tenían nada que hacer. A falta de seis minutos, ya había aficionados camino de la salida porque su equipo fue incluso peor que su rival tras el descanso. Lo cierto es que partidos como el de ayer no hacen bien a nadie. Para finalizar, señalar que ni McCallum ni Shermadini acaban de adaptarse.

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