Cinco contra cinco

LAS ROTACIONES

BERNI RODRÍGUEZ

Cambia la Euroliga, cambia el sistema de competición y como consecuencia se tienen que cambiar la manera de hacer las cosas. Es casi obligatorio para un equipo que juega la máxima competición continental tener una plantilla amplia, de un mínimo de catorce jugadores, con la que afrontar de manera solvente la dureza de una temporada que cada vez se hace más larga. Súmenle ustedes además las famosas 'ventanas' de la FIBA. No me meteré en polémicas y no se me ocurrirá decir que me parece una auténtica locura y que ya veremos cómo acaba.

Y es que hay que rotar jugadores y es inevitable. El Unicaja lo hace y quizás sea algo que no se suele ver por el Carpena y extraña a los aficionados. Esta semana ha sido un buen ejemplo de ello. Después del partido del fin de semana, doble jornada de Euroliga y partido de la Liga Endesa en casa, para completar cuatro encuentros en ocho días. Y no se piensen que esto es la NBA, no; aquí además se entrena, y se entrena de una forma muy intensa.

En el caso del Unicaja estamos viendo estas últimas semanas rotaciones en varias posiciones. Los motivos pueden ser varios, algunos evidentes como una lesión, y otros que se nos pueden escapar a los que no estamos en el día a día 'allí abajo': unas veces las razones pueden ser tácticas, y otras, por el nivel físico de un jugador en un momento concreto del año.

Como ejemplo, podemos ver que los aleros se han ido rotando en la dos competiciones, con la intención de que el equipo mantenga la máxima intensidad en ese puesto en cada partido, sin el desgaste de ninguno de ellos. También en posiciones interiores se han visto cambios de forma habitual.

Por otro lado, hay que valorar el trabajo que no se ve para que todos estos jugadores entiendan y acepten que en algunos partidos no van a jugar o incluso ni se van a 'vestir'.

Difícil tarea, pues, para los que deciden quién juega cada semana, porque no hay que atender únicamente a la inmediatez del resultado del siguiente partido y sí, en cambio, actuar con la mente más fría, pensando a medio y largo plazo y de esa manera favorecer la consistencia del equipo a lo largo de toda la temporada, incluso cuando a veces desde fuera puedan parecer decisiones ilógicas.

Así que debemos adaptarnos todos a esta nueva e inevitable manera de hacer las cosas y alegrarnos de poder tener la 'mala suerte' de disponer de 14 jugadores de mucho nivel para decidir quién juega. Bendito problema.

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