El séquito (Entourage)

Fotograma de El séquito/
Fotograma de El séquito
BERNI RODRÍGUEZ

Dentro de la tonelada de series que he visto y veo, hay una que tengo sin duda entre mis favoritas. Se trata de ‘El séquito (Entourage)’, que cuenta la vida del actor Vincent Chase (Adrian Grenier) y su grupo de amigos en Hollywood. Explica muy bien cómo todos viven el sueño de Vince y también cómo éste está influenciado y condicionado por todos ellos.

Buscando el paralelismo entre actores y deportistas me parece muy interesante hablar de toda esa gente, de ese séquito que te rodea y, aunque pueda parecer sorprendente, te influye a la hora de rendir en la cancha, si hablamos de baloncesto. Padres, madres, parejas, amigos, agentes... Todos forman parte de la vida del deportista.

Ya tengo pendiente y prometo hacerlo más adelante, el tema sobre los padres y madres de los jóvenes en edades de formación. Es un tema que para hablar de ello me parece conveniente utilizar una columna completa. Si ya es fácil influenciar a un adulto, imagínense lo sencillo que resulta influir en un niño en esas edades en las que todo les puede afectar.

Pero volvamos al mundo profesional. Decía que la mayoría de los jugadores son inseguros por naturaleza –me incluyo en ese grupo–, yo creo que por el miedo a fallar. Hay tantas cosas y situaciones que no dependen de ti en un entrenamiento o partido, que es casi imposible no volverse un poco loco. Si a eso le sumamos la presión del resultado y la inevitable exposición pública, no es de extrañar que veamos a tantos deportistas con manías y supersticiones de todo tipo (no tengo espacio en una columna para tanta anécdota sobre este tema).

Recomiendo la lectura del libro ‘Open’ de Andre Agassi, donde explica muy bien hasta qué punto te puede condicionar la gente que te rodea.

A veces, es difícil que ese entorno entienda al 100% la vida del deportista, una vida completamente distinta a la de una persona ‘normal’. Horarios diferentes, tiempos de descanso, una posición económica especial e infinidad de situaciones en las que tu padre/madre/amigo tienen que aprender a respetar y también a ayudar para que todo funcione correctamente.

Créanme cuando les digo que una frase o una simple palabra puede afectar positiva o negativamente en la confianza de un jugador, especialmente cuando se trata de una persona muy cercana. Esa misma te puede dar el ‘empujoncito’ que te libere de la presión, tomar la decisión correcta para ayudar al equipo o por el contrario, puede hacerte dar demasiadas vueltas a la cabeza, prestarle demasiada atención a las situaciones negativas del juego, con lo que acaba siendo perjudicial para ti y tu equipo.

No quiero exagerar pero estoy casi seguro que ese entorno ayuda a meter y fallar canastas.

Así que ya saben, si por casualidad alguno de ustedes pertenece a algún séquito, cuidado con lo que dicen o hacen porque influyen, y mucho.

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