Shermadini, víctima de la crisis del Unicaja

Shermadini defiende a Ayón en el partido de Liga contra el Real Madrid. f/Agencia Lof
Shermadini defiende a Ayón en el partido de Liga contra el Real Madrid. f / Agencia Lof

El pívot se reencuentra mañana con su exequipo, el Andorra, en el que la campaña anterior doblaba sus números actuales

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

¿Puede Shermadini haberse olvidado de jugar al baloncesto? No, en absoluto. Para el aficionado es difícil entender cómo un jugador que dominó por completo la Liga en posiciones interiores cuando jugaba en el Andorra ahora no termina de carburar en el Unicaja y está lejos de su mejor nivel.

El jugador georgiano regresa mañana a Andorra, donde sin duda alcanzó el mejor nivel de su carrera deportiva. A las órdenes de Joan Peñarroya fue la referencia del Morabanc que puso en aprietos al Real Madrid en la Copa del Rey y en los ‘play-off’ de la Liga ACB. El pívot firmó una campaña brillante y acabó con unos números de locura y una valoración media de 21,3 puntos. El Unicaja se quedó fascinado y vio en él el refuerzo estelar para el juego exterior que estaba buscando.

Sólo unos meses después de aquella oferta cualificada en la Liga ACB, Shermadini es víctima de la crisis de juego del conjunto malagueño. Sus números se han desplomado y su confianza ha perdido enteros. El pívot georgiano es quizá el ejemplo más claro de la crisis de identidad por la que atraviesa el conjunto que dirige Joan Plaza.

Nadie cuestionó su fichaje, pero sí si era el jugador adecuado para este equipo, y, sobre todo, el hombre idóneo para el baloncesto que desarrollan los equipos de Plaza. Los números indican que no.

A estas alturas de la temporada pasada, Shermadini promediaba 14 puntos y 6 rebotes en el Andorra y era el quinto jugador más valorado de la Liga Endesa (18). Entonces sólo jugaba una competición con el Andorra y tenía más descanso. Ahora, en Málaga, esta en 9 puntos y 5 rebotes en la Liga, mientras que sus números, si se incluye la Euroliga, caen hasta los 7 puntos y 3 rebotes.

Shermadini sufre la confusión del juego cajista, que anteriormente también pudo con otros pívots como Golubovic, Vázquez o el propio Musli, en el que los hombres altos no son rentabilizados. La clave de su gran temporada en Andorra estuvo principalmente en su talento, pero también en la presencia de un base a su lado como el francés Albicy, segundo máximo asistente de la pasada Liga (6,3) y que era el que lo surtía de balones.

En el Unicaja Shermadini carece de un sustento tan importante de asistencias. Ni McCallum, que es un buen pasador, pero piensa más en penetrar, ni Alberto Díaz, que no destaca por sus dotes de dirección, logran encontrar con facilidad a un hombre como Shermadini que podría y puede marcar diferencias. Es llamativo que los balones que recibe son demasiado alejados del aro, donde no puede aprovechar sus 2,17 metros. Ante el Real Madrid el jueves, no fue capaz de anotar ni una sola canasta, y sus únicos puntos llegaron desde la línea de los lanzamientos libres.

Su situación se agrava porque también sufre a la hora de defender al tener que salir a posiciones de perímetro. Esta situación también se repite con Musli, que juega mucho menos, mientras que el estilo y físico de Augustine le permite otras vías de anotación.

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