Soluade pide paso en el Unicaja

Soluade, en el Palacio de los Deportes/. Salvador Salas
Soluade, en el Palacio de los Deportes / . Salvador Salas

El canterano tendrá más minutos tras la lesión de Nedovic, su referente

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Cuando a mediados de este mes Joan Plaza decidió que Soluade saliera en el quinteto inicial ante el Real Madrid en la Euroliga, el canterano del Unicaja tuvo una reacción curiosa.«Miraba para los lados como pensando, ¿qué hago yo aquí?», confiesa el base. «La verdad es que no me lo esperaba. Yo creo que lo hice bien y lo más importante es que ganamos el partido», afirma.

Aunque Soluade – ‘Mo’, como lo conoce todo el mundo en el club, porque su nombre real es Morayoninuoluwa– debutó en la Liga Endesa y en la Euroliga en 2014, la presente es su primera temporada como jugador de la ACB de pleno derecho. A sus 22 años, empezó la temporada con un rol de tercer base y como jugador número 14 de la plantilla, pero poco a poco ha ido ganando terreno. Jugó bien ante el Valencia, ante el Milán, ante el Real Madrid... Aportando mucha intensidad defensiva y una correcta visión del juego. En la Euroliga incluso ha estado convocado en los últimos encuentros por delante de Salin, el escolta suplente del equipo. En la carrera de los canteranos, ya ha logrado tener más protagonismo que Viny Okouo, considerado la gran esperanza de esta temporada.

Ahora, con la lesión de Nedovic para dos o tres semanas, el jugador inglés tendrá la oportunidad de tener más minutos y, quizás, ganarse un puesto entre los doce que disputarán finalmente la Copa del Rey, en la que sí se espera que esté el escolta serbio. «Sólo viajar a la Copa con el equipo ya me encantaría. Si encima fuera de los 12 que van a jugar, pues sería fantástico», afirma.

Jugar algunos minutos con el Unicaja en los últimos partidos ha motivado aún más a Soluade: «Al principio sabía que no iba a jugar mucho. No tener minutos sí me podía afectar antes mentalmente, pero me he apoyado mucho en los buenos amigos que tengo dentro del equipo y también en mi familia», afirma. Tiene claro que su baza pasa por mostrarse muy agresivo en la pista, sobre todo en defensa y aprovechar cada minuto: «Si te ponen a jugar, tienes que intentar destacar, no estar por estar. Cuando estoy en pista, miro a Nedovic en el banquillo, con lo bueno que es, y me digo: ‘Tengo que hacerlo muy bien porque si no, no vuelvo a salir’», bromea.

«Puedo defender duro, pero no creo que sea sólo un especialista defensivo; me gusta más dar asistencias que anotar», dice el británico

El escolta serbio es ahora su referente en la plantilla, un jugador en el que fijarse. «Puedo defender duro, pero no creo que sólo sea un especialista defensivo. Me gusta pasar, prefiero las asistencias a los puntos. Si termino un partido con tres puntos y ocho asistencias estoy contento», explica. «Después ves cómo juega ‘Nedo’ y dices: ‘Me gustaría hacer algo así’. Me motiva mucho compartir equipo con él. Todos los días vengo aquí con ganas de verlo jugar. Es que parece que va andando, pero después es brutal», afirma.

Del fútbol al baloncesto

Si Soluade logra derribar la puerta y hacerse un hueco definitivo en el primer equipo, será gracias a la cesión de la temporada pasada en el Burgos de LEB y en todas su experiencia anterior en el entonces Clínicas Rincón, desde EBA hasta LEB Plata y Oro. Soluade llegó a Málaga con 16 años, después de jugar dos años en Londres. «Yo empecé jugando al fútbol. Un día un amigo me dijo que me fuera con él a jugar al baloncesto, ya que era alto, y hasta ahora». Empezó con 14 años en un club de la ciudad de Milton Keynes llamado Shenley Scorpions y pronto empezó a competir en las categorías inferiores de la selección británica. En 2011, en el Europeo B sub-16 de Macedonia, Solaude fue nombrado parte del quinteto ideal (promedió 11,8 puntos, 7,1 rebotes y 4,1 asistencias) y el Unicaja se fijó en él. «Me llegaron algunas ofertas entonces, pero yo quería ir a Málaga». Desde entonces las pistas de Los Guindos lo han visto crecer. Ahora le falta el salto de tener continuidad sobre el parqué del Palacio de los Deportes.

«Me gustaría quedarme muchos años aquí. Veo el ejemplo de Alberto... En Málaga se vive muy bien, la gente, el tiempo, la comida... Todo es positivo y el Unicaja es un gran club, pero en esto del deporte nunca sabes lo que va a pasar», asegura Soluade.

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