¿A la tercera será la vencida ante el Real Madrid?

Milosavljevic trata de anotar ante el Zalguiris. /Álvaro Cabrera
Milosavljevic trata de anotar ante el Zalguiris. / Álvaro Cabrera

El Unicaja y el Real Madrid se miden en un duelo marcado por la racha negativa de ambos y las ausencias por lesión

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El Real Madrid y el Unicaja llegan a su tercer duelo de esta temporada en similares circunstancias. Los dos equipos han perdido la chispa y la frescura que se les vio, a uno hace ya meses, en el caso del equipo malagueño, y a los blancos hace sólo dos semanas. No hay urgencias clasificatorias para ninguno de los dos equipos en la que es la octava jornada de la Euroliga, pero sí una necesidad de mejorar la imagen y el juego, algo que en el caso del Unicaja es más urgente por los peligrosos síntomas que se aprecian en la dinámica que acumula el conjunto que dirige Joan Plaza.

Tras caer con estrépito en San Sebastián, firmó tres cuartos horribles ante el Zalguiris este martes y sólo el arreón de garra al final le hizo poder pelear por la victoria. Hay quien dice que sólo los equipos ramplones apelan a este tipo de juego de coraje y carácter y pelea y que lo hacen para tapar sus carencias de talento. No es el caso del Unicaja, que tiene jugadores a los que se les presume calidad, veteranía y conocimiento del juego para hacer un mejor baloncesto del que hasta el momento se ha visto.

Un cúmulo de circunstancias, con la lesión de Nedovic a la cabeza, hacen que el estilo del conjunto que dirige Plaza sea incalificable. Podría ser reconocido por su juego con los pívots, pues la batería de hombres altos es de primer nivel (Shermadini, Musli, Augustine, Okouo, Brooks, y Suárez), pero no se les está sacando partido. También su trío de aleros parece compensado, pero ni Milosavljevic, ni Waczynski, ni Díez terminan de conseguir una dinámica positiva de juego. Quizá demasiados hombres para un solo puesto. Y luego están los bases, con Alberto Díaz, lejos de su gran nivel de la temporada pasada y con McCallum dejando solo destellos puntuales y aislados de la calidad que maravilló en la pretemporada.

Ausencia

Si se junta todo esto, el resultado es el juego que se está viendo, y más con la ausencia de Nedovic. El serbio viajó con el equipo a la capital de España, pero sólo para continuar con su recuperación, porque la idea es que sólo fuerce para tratar de echar un cable en Andorra, partido este ya crucial para evitar que la Copa del Rey se convierta en un objetivo cada vez más complicado.

El Madrid ya venció al Unicaja en la pretemporada, en la final del Torneo Costa del Sol, entonces con muchas ausencias en el conjunto blanco, y en el choque liguero asestó un correctivo importante al cuadro cajista al que llegó a ganar por 30 puntos hasta el 99-85 final.

El problema añadido, o quizá una ventaja, según se mire, es que el Madrid llega dolido y también con dudas en su juego. De no perder un sólo partido en el primer mes y medio de la temporada, acumula cuatro derrotas en los últimos cinco partidos, tres de ellas en la Euroliga ante el Khimki, Maccabi y el Baskonia, ante este último por 30 puntos, 105-75. Ayer se conoció la baja de Anthony Randolph por una lesión la base del tercer metatarsiano del pie derecho. Sin duda la incorporación de Tavares tapará la ausencia del estadounidense y también las de Kuzmic y Ayón, los otros lesionados del conjunto blanco, además de Llull.

El Unicaja no regresará a Málaga tras el choque y el viernes viajará hasta Andorra, donde el domingo se enfrenta al Morabanc.

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