El torero

Cinco contra cinco

De todas las cosas que me contó mi capitán, Dani Romero, me insistió en una en concreto: «Tienes que torear, torear mucho»

Boza Maljkovic y Berni Rodríguez. /Fernando González
Boza Maljkovic y Berni Rodríguez. / Fernando González
BERNI RODRÍGUEZ

Era el verano del año 2000 y había concluido la que fue mi primera temporada en el primer equipo de Unicaja. Estaba en Madrid con la selección en la concentración previa preparando nuestra participación en el Mundial sub-20 en Japón, o quizás en alguna otra ciudad jugando alguno de los partidos preparatorios al campeonato, no lo recuerdo bien. Lo que sí tengo en la memoria como si me hubiese ocurrido ayer mismo fue la llamada de Juanma Rodríguez, que era en ese momento director deportivo del club. No era cosa normal que Juanma llamara al jovencito del equipo y más aún sabiendo por dónde andaba yo. El caso es que con cierta inquietud respondí al teléfono. «Vas a ser el capitán del equipo», me tiró a bocajarro, así, sin medias tintas. Ahí la llevas chaval, que confiamos en ti y todo eso y que te vayas mentalizando que lo ha pedido Boza Maljkovic y que ya sabes cómo de exigente es Boza, que Boza te puede comer de un bocado. Y es que Boza acojonaba bastante, especialmente para el chavalín que era yo. Mi respuesta fue un escueto: «por supuesto, lo que digáis lo haré lo mejor que pueda». Pero la realidad, lo que yo me decía una y otra vez, definía bastante bien mi estado mental, físico y espiritual en aquel momento. «¿Por qué yo?, ¿no hay otro?».

Lo normal hubiese sido llamar a mis padres para dar la noticia y expresar mis miedos, pero no fue a ellos con quien primero hablé. Tras colgarle a Juanma, marqué inmediatamente después el teléfono del que hasta ese momento había sido mi capitán, Dani Romero –él salía ese verano del club dejando vacante el 'puesto' del que hablamos–. Qué suerte la mía el haberle tenido en mi equipo de capitán y qué acierto por mi parte el haberle llamado. Con el cariño característico de Dani con el que había tratado todo mi primer año como profesional y con la sabiduría propia del que sabe de lo que habla, me desgranó mi futura misión dentro del equipo. De todas las cosas que me contó, me insistió en una en concreto: «Tienes que torear, torear mucho». La misma cara que tienen ustedes ahora mismo se me quedó a mí. ¿Torear? Con el paso de las semanas y meses lo entendí.

De repente te conviertes en representante de la plantilla con todo lo que ello conlleva (ya saben que lidiar con los jugadores es complicado). Allí me encontraba yo, con 20 añitos recién cumplidos, ejerciendo de capitán toreando demandas de uno y otro lado. Y es que es el hacer de puente entre jugadores y entrenador y entre jugadores y club una de los principales trabajos del capitán. Frases del tipo «como capitán deberías de...», «como capitán habla con...» o «ve tú, que eres el capitán», se imaginarán la de capotes que he tenido que ir tirando a lo largo de los años.

Para la parte de que un capitán con 20 años se gane el respeto de sus compañeros, además de correr más que nadie y quejarse menos que ninguno, conté con un aliado, con el que era el capitán encubierto, Veljko Mrsic. Hicimos un montaje durante la pretemporada para darme un empujoncito cara al resto del equipo. El plan era el siguiente: Veljko cogía el móvil durante una comida, cosa que estaba prohibida y yo le reprendía. Entiendan que era de los veteranos del equipo y el jugador más importante de la plantilla. Ya dentro del show y muy metido en mi papel, me levanté delante de todos y tras insistirle, le quité el teléfono de las manos. «No se usa y punto, son las normas», le grité. No se si sirvió de algo pero el 'acting' de Veljko fue genial. «Lo siento Berni, tienes razón». La cara del resto era para foto, pero entonces los móviles no tenían cámara. Era otra época.

Hablando de la actualidad, el Unicaja tiene suerte de contar con un capitán como Carlos Suárez, que encarna los valores que debe de tener su equipo. Además, me imagino que en más de una ocasión se ha visto obligado a recibir a Joan Plaza en el vestuario a porta gayola y tiene pinta de hacerlo pero que muy bien.

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