La apatía se apodera del Unicaja

Luka Doncic intenta superar a Shermadini./EFE
Luka Doncic intenta superar a Shermadini. / EFE

Recibe un duro correctivo del Real Madrid y ofrece síntomas muy preocupantes en su juego

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

La apatía se ha apoderado del Unicaja y esto es una pésima noticia para el equipo malagueño y sus aficionados. Hace sólo mes y medio que comenzó la temporada, pero el juego del conjunto que dirige Joan Plaza muestra síntomas muy preocupantes que deben ser cortados de inmediato para evitar que la temporada en la Euroliga y, lo que es peor, en la ACB, se convierta en una pesadilla.

89 Real Madrid

(19+21+22+27 Causeur (5), Doncic (13), Maciulis (7), Campazzo (8) y Tavares (8) -equipo inicial-, Radoncic, Rudy (14), Reyes (7), Taylor (5), Thompkins (5) y Carroll (17).

57 Unicaja

(12+15+11+19): McCallum (4), Salin (3), Milosavljevic (10), Shermadini (3) y Brooks (7) -equipo inicial-, Augustine (1), Díaz (10), Díez (6), Musli (6), Soluade (2), Suárez (1) y Waczynski (4) .

Árbitros:
Sreten Radovic (CRO), Sergio Silva (POR) y Moritz Reiter (ALE). 'Edy' Tavares fue eliminado por cinco personales (min.39).
Incidencias:
Partido correspondiente a la octava jornada de la Euroliga disputado en el Palacio de Deportes (WiZink Center) de Madrid ante 8.260 espectadores. Luka Doncic recibió el trofeo como jugador más valioso (MVP) del mes de octubre de la Euroliga, de manos de su presidente, Jordi Bertomeu.

Perder ante el Real Madrid es algo que puede suceder, pero el Unicaja no se puede dar el lujo de hacerlo de la manera que lo hizo, sin mostrar tensión en sus acciones y casi sin interés. Sólo el hecho de que estuviese pensando en el importante partido del domingo ante el Andorra sirve de explicación para el mal juego y la apatía que mostró ante el conjunto blanco. En Andorra, con la clasificación para la Copa del Rey en juego, ya no habrá excusas posibles. Vista la gestión de los minutos de algunos hombres, Plaza optó por reservarlos teniendo en cuenta cómo se dio el partido.

Descorazonador

Se esperaba con interés ver con qué disposición, actitud y acierto comenzaba el Unicaja el encuentro. Los primeros cinco minutos, esos en los equipos se tantean como los boxeadores en un combate, en los que miden la distancia, pero no se dan golpes, fueron prometedores. Pero cuando llegó la hora de la verdad, el equipo malagueño mostró su triste realidad, la de un grupo falto de tensión, desordenado y errático. Del 5-7 a los cuatro minutos se pasó al 19-12 con el que acabó el primer cuarto. Por el camino, Salin perdió la puntería, Shermadini se empequeñeció ante Tavares y McCallum no dio señales de vida ante la defensa de Campazzo. El Unicaja falló 13 de los 17 lanzamientos que intentó y así es imposible.

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Sin respuestas ofensivas y dándose el lujo de desaprovechar algún que otro contragolpe en superioridad, el Unicaja fue cediendo terreno también en esa defensa en zona que lució durante la primera parte y que hacía aguas. A los 13 minutos el Madrid ya ganaba 26-15, y lo peor es que Doncic, el mejor jugador de esta Euroliga, todavía no había aparecido. Cuando lo hizo fue para romper una y otra vez las líneas del Unicaja para anotar o asistir a sus compañeros. Fueron minutos de un baloncesto desalentador en el cuadro cajista, en el que al menos se volvió a ver a Alberto Díaz anotar alguna canasta después de muchos partidos. No había desequilibrio, ni intensidad ni nada de nada.

Dijo en el descanso Plaza que su equipo iba a pelear en la segunda parte, pero fue cara a la galería, porque la realidad no era esa. Para competir en esta Euroliga y en cualquiera de las ediciones anteriores, hace falta talento, algo o alguien que se salga de lo habitual, y si no se tiene eso, otra alternativa, orden para hacer un buen baloncesto, y el Unicaja tiene poco de lo primero y casi nada de lo segundo.

Efectivamente, el equipo no reaccionó. Tampoco mejoró su juego y en un par de minutos de la segunda parte ya perdía por 18 puntos (47-29). Los ataques perdidos y los balones regalados se sucedían uno detrás de otro. Sólo Milosavljevic se dejó ver con siete puntos y buenas acciones ofensivas. El tercer cuarto se cerró con el Madrid lanzado y ganando por 62-38.

Lo que quedaba por delante era un entrenamiento con público para los dos equipos, con el Unicaja fiel a la defensa zonal que dispuso desde el comienzo y con la posibilidad de que los menos habituales como Soluade y Musli disputasen algunos minutos más. Así acabó un partido para olvidar.

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