Unicaja, del éxtasis a los pitos

Unicaja, del éxtasis a los pitos
EFE

El Unicaja lidera la Liga ACB tras arrollar al Burgos en una primera parte brillante de un partido que acabó demasiado relajado

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

A muchos aficionados al baloncesto les encanta la NBA por el intercambio incesante de canastas y grandes marcadores. Este deporte se basa en sensaciones y esas, la mayoría de las veces, vienen originadas por las canastas. Estos aficionados se lo pasaron en grande ayer durante los primeros 20 minutos del Unicaja-San Pablo Burgos (93-72). Luego asistieron a otros 20 minutos muy distintos, de baloncesto feo, lleno de imprecisiones y carente de tensión. Tanto fue así que el público llegó a pitar la relajación de su equipo. El Unicaja, todavía sin la aportación de toda su plantilla, mostró un enorme potencial en una primera parte primorosa, con gran rigor defensivo y enorme acierto. El Unicaja se puede permitir la relajación final ante un adversario como el burgalés, con otro equipo, como los que ahora le llegan, probablemente se habría llevado un disgusto.

El partido duró un suspiro. Para ser exactos cinco minutos, que fue lo que el Burgos aguantó. Del 11-12 a los cinco minutos se pasó a un demoledor 32-18. No hizo falta más para comprobar las enormes diferencias que hay a día de hoy entre un equipo confeccionado para competir en la euroliga, como es el malagueño, y su rival, recién ascendido de la LEB Oro.

93 Unicaja

72 San Pablo Burgos

Parciales
32-18. 33-14. 18-16. 20-24.
Árbitros
Perea, Fernández y Cagide. Bien. Eliminaron a Shermadini por faltas personales
Cancha
Palacio de los Deportes, 6.515 espectadores según los datos facilitados por el club

La diferencia de intensidad y calidad rompió el partido en sólo unas jugadas. Milosavljevic producía en todas las facetas del juego, y un Brooks desatado demostró su gran estado de forma y confianza. El estadounidense puso al público en pie con un mate a una mano después de culminar una ‘alley oop’ de McCallum, que seguramente será la jugada de la jornada.

Para desgracia del Burgos, incapaz de parar el recitar cajista, la rotación del Unicaja seguía siendo muy superior. Se sentó Milosavljevic y apareció Waczynski, que amplió el rango de anotación de su equipo. Si el serbio producía reboteando y forzando personales, el polaco lo hacía desde la línea de tres. El resultado era ya bochornoso para los intereses del equipo visitante, con 51-23 a los quince minutos. Tampoco alivió las penas del Burgos la entrada en pista de Okouo y Soluade, teóricamente los últimos elementos de la rotación del Unicaja. El primero superó sin problemas a los pívots visitantes, mientras que el segundo, que jugó de base, casi que mejoró a McCallum. Dos triples y una asistencia, fueron la carta de presentación en Málaga del base inglés. Al descanso el Unicaja había anotado la friolera de 65 puntos, el mejor registro de su historia desde que milita en la ACB.

Los detalles

Con semejante diferencia en el marcador y en la pista, el partido perdió toda tensión, pero no el interés. El Burgos plantó una zona tras el descanso que al menos le permitió frenar el diluvio de puntos. El Unicaja se atragantó, en parte porque no lo lograba hacer llegar el balón a un todavía desubicado Shermadini, al que no se le ha visto al gran nivel que lució el año pasado en Andorra, y tampoco pareció convencer a Plaza.

Con el partido de cara, el técnico catalán aprovechó la dinámica totalmente positiva para que Milosavljevic y McCallum jugasen minutos y acelerasen su adaptación. Tengan en cuenta que este tipo de análisis en una crónica o de decisiones por parte del entrenador se hacen normalmente en los minutos finales. Ayer, sin embargo, esto sucedía con más de diez minutos por delante, pues antes del último cuarto, el marcador reflejaba un rotundo 83-48. Tremendo. El tanteo pudo ser todavía más abultado, pero el Unicaja se dejó llevar por la lógica relajación y los jugadores trataron de divertirse.

El problema es que la relajación y los fallos llegaron a tal punto que el Unicaja encajó un parcial de 0-14 que, por decirlo de algún modo, no agradó al público, que hacía ya algunos minutos empezaba a desfilar por las gradas del pabellón. Las pérdidas y las canastas fáciles del rival provocaron que se escuchasen algunos pitos. Curioso cómo cambió el panorama.

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