El Unicaja sufre ante el Brose una derrota que duele mucho (76-80)

El Unicaja sufre ante el Brose una derrota que duele mucho (76-80)
Álvaro Cabrera

El gran partido de Nedovic no le vale al Unicaja para superar a un Brose ordenado y que jugó mejor

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

El mensaje que sale del vestuario del Unicaja desde que comenzó la temporada, especialmente en la Euroliga, es el de no mirar atrás. Realmente no hay tiempo para hacerlo porque el calendario no da tregua. El equipo viaja esta misma tarde a Valencia donde el viernes se mide al conjunto naranja que ayer montó un lío en Vitoria con su triunfo ante el Baskonia, así que habrá poco tiempo para pensar en lo que sucedió ante el Brose Bamberg. Sin embargo, pese a esta pérdida de memoria, la derrota ante el conjunto alemán (76-80) es de las que duele y dejan huella. Puede que con el tiempo salga un moratón, y es que el Brose era y es uno de los equipos de la ‘liga del Unicaja’ y, a priori, uno de los conjuntos más abordables de la competición. Si encima juegas ante tu público, pues estás más obligado todavía a sacar el partido adelante.

76 Unicaja

McCallum (6), Nedovic (26), Díez (2), Suárez (2), Augustine (6) -cinco inicial-, Salin (7), Díaz (5), Milosavljevic (5), Shermadini (10), Brooks (6), Musli (1) y Waczynski (-).

80 Brose

Hickman (18), Nikolic (2), Hackett (9), Rubit (15), Radosevic (4) -cinco inicial-, Staiger (13), Mitrovic (6), Lo (11), Olinde (-), Taylor (2) y Heckman (-).

parciales
22-24; 13-15; 23-15 y 18-26,
árbitros
Paternico (ITA), Koromilas (GRE) y Halliko (EST). Eliminaron por cinco faltas personales a Hickman.
cancha
Partido correspondiente a la tercera jornada de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga ante 7.000 espectadores

No se puede hablar de una mala actuación del Unicaja, pero sí insuficiente para doblegar a un rival que jugó mejor, que movió la pelota con mucho sentido y que no le perdió la cara al encuentro en ningún momento. Lo ajustado del marcador indica, y así fue, que el Unicaja tampoco lo hizo, pero le faltaron piezas. Nedovic firmó el mejor partido de su carrera en competiciones europeas al lograr 26 puntos. Pero la realidad es que durante muchas fases del partido fue un duelo del serbio contra el Brose.

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El ataque del Unicaja funcionó cuando su estrella estaba en la pista, y flaqueó cuando Plaza le daba un respiro. Sus últimos puntos en el partido dieron la última ventaja al cuadro malagueño con 64-66 con cinco minutos por jugar. El ataque del equipo malagueño se atascó lo suficiente como para que el Brose se recuperase para ganar confianza y jugar mejor los últimos dos minutos perfectamente conducido por Hackett y Hickman y con Rubit como brazo ejecutor con sus 15 puntos y 11 rebotes. El Brose, que no había ganado todavía esta temporada en la Euroliga, se estrenó donde hace sólo una semana había caído el campeón de Europa.

Pocas alternativas

Lleva a la preocupación que el guión del partido fue el mismo desde el comienzo, con el Unicaja pendiente de los puntos de Nedovic y de cómo frenar a los exteriores del Brose. Se echó en falta una mayor aportación de los hombres altos, en especial Shermadini, llamado a marcar diferencia en esta faceta del juego, porque ayer casi no se vio a Musli (sólo jugó cinco minutos), Augustine no puede estar en todas partes y Brooks sólo se dejó ver al final. 25 puntos sumaron los hombres altos del equipo malagueño. Sin equilibrio en el juego y con Nedovic como única referencia exterior, se echó en falta algo de mayor peligro exterior, pues en este proceso de rotaciones que usa Plaza, ayer optó por no utilizar a Waczynski.

El partido respondió a lo que se esperaba, con una lucha constante por el rebote y un ritmo muy lento. Los primeros destellos de Nedovic dieron la primera ventaja clara al equipo malagueño, 14-9, pero el Brose no tuvo problemas para recuperarse gracias a los puntos de Hackett, Hickman, Mitrovic o Staiger, el abanico de alternativas para anotar sí era más grande en el cuadro alemán que cerró el primer cuarto dos puntos arriba (22-24). El juego se afeó en el segundo acto, con una apuesta clara de los dos entrenadores por la defensa. Lo acusó más el Unicaja, que cometió excesivas pérdidas y careció de la alegría para mover el balón que lució en el primer cuarto, en parte porque Nedovic estuvo sentado cinco minutos. Cuando el serbio volvió al partido sostuvo a su equipo, que sin embargo llegó al descanso perdiendo (35-39).

Nedovic entendió que debía ganar él el partido con ocho puntos seguidos tras el descanso. El Unicaja enlazó un par de buenas defensas y pudo correr, algo que no había podido hacer hasta el momento, lo que le valió para llegar al cuarto decisivo por delante (58-54).

Pero no había tregua, el Brose no se descompuso y el trío Hackett, Hickman y Rubit producía en cada ataque. Un parcial de 0-8 complicó las cosas, y pese a la reacción final, el Unicaja careció de la lucidez que sí tuvo ante el Fenerbahçe.

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