Un Unicaja en ascenso

Un Unicaja en ascenso
Ñito Salas
JAVIER IMBRODA

El Unicaja va cogiendo velocidad de crucero. Coincide este ascenso en el ecuador de la competición y en las puertas de la Copa del Rey, un buen dato. Un ascenso en el juego y en consecuencia de resultados, un gran partido frente al favorito de todo, el Real Madrid, y una victoria última contra el Herbalife Gran Canaria refrendan este momento brillante de la temporada.

Costó mucho llegar hasta aquí. La adaptación al ritmo de competición entre la Euroliga y la ACB superaba sus capacidades. Dudas, Joan Plaza cuestionado por una parte de la afición y de los medios, jugadores como Shermadini eran sombras de lo que se esperaba de ellos... No se encontraba el equilibrio necesario. Un club acostumbrado a este tipo de situaciones no logró ponerse nervioso. Saben que la competición es una especie de montaña rusa y que la convicción en tus posibilidades está a prueba de resultados puntuales.

Toda esa templanza ha servido para que el Unicaja, aunque no lo tenga fácil en la Euroliga para clasificarse, sí al menos para encontrarse a sí mismo y poder llegar a la Copa del Rey con serias aspiraciones. Allí se encontrará con un Madrid claro favorito, un desquiciado Barça que no consigue transmitir lo que un equipo poderoso pretende, un Valencia que también sufre los avatares de la doble competición y un Baskonia recuperándose poco a poco de un mal comienzo entre los ‘grandes’.

El Herbalife Canaria, que juega en casa, es un rival dificilísimo, pero la tradición dice que el de casa, salvo alguna excepción, no gana. Sorprendente el Fuenlabrada, enorme mérito de un equipo llamado a reinventarse cada temporada con los medios de que dispone, y un Iberostar Tenerife que se empieza a acostumbrar a estar presente entre los mejores.

Y todo ello se produce en plena crisis dentro de la ACB, una organización sin liderazgo y cada vez más empequeñecida por los acontecimientos que se van sucediendo. Rotas las negociaciones entre la ABP (asociación de jugadores profesionales) y la ACB, es otro síntoma más de la situación que se vive internamente desde hace ya bastantes años, diría que demasiados. Una organización que está mostrando una debilidad ante otras instituciones que reflejan la necesaria renovación. Una renovación que ya llega tarde.

El jugador español, esa especie a extinguir, debe llamar a la puerta para conseguir cierta protección, pero también debe reflexionar sobre qué mentalidad está construyendo. Cuando un jugador da el paso para competir en la alta competición, depende de su fuerza mental, de no venirse abajo a pesar de que crean o no en ti. Es posible que algún que otro entrenador no crea en tu talento, o no tenga la paciencia necesaria para enseñarte. Los resultados que se exigen son inmediatos y a veces eso no casa con tu asentamiento a ese nivel. Y es ahí donde entra en juego tu mentalidad, ¿frágil o fuerte? Depende de ti, el dilema del jugador español.

Mientras la ACB se aclara, si es que lo consigue alguna vez, el Unicaja sigue su camino. Tiene una oportunidad muy real de aspirar a todo en esta Copa del Rey. No queda mucho para esa fecha. Se están ganando el derecho a soñar.

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