El Unicaja da la cara, pero encaja la sexta derrota seguida

El Unicaja da la cara, pero encaja la sexta derrota seguida

El equipo malagueño hizo un partido muy serio en la pista del Panathinaikos, aunque terminó desquiciado por el arbitraje en el último cuarto

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El Unicaja encajó en el pabellón del Panathinaikos su sexta derrota consecutiva en tres semanas (82-71). Es un dato del que resulta difícil sacar conclusiones positivas. Esta complicadísima Euroliga, con rivales de primer nivel uno tras otro, le está pasando por encima al equipo malagueño. Era algo que se podía esperar (ya es colista de la máxima competición europea), pero la situación se agrava si el rendimiento tampoco acompaña en la ACB.

82 Panathinaikos

(16+16+22+28): Singleton (7), Denmon (0), Gist (17), Lojeski (7), Calathes (16)-cinco inicial- Rivers (15), Papas (11), Vougioukas ('), Lekavicius (3), Gabriel (4), Auguste (2) y Antetokounmpo (0).

71 Unicaja

(15+20+19+17): McCallum (8), Díez (3), Nedovic (16), Brooks (0) y Augustine (9)- cinco inicial- Okouo (-), Soluade (-), Díaz (3),Salin (0), Milosavljevic (12), Suárez (14) y Musli (6).

Arbitros:
Ryzhyk (UCR), Hordov (CRO) y Zamojski (POL). Carlos Suárez fue descalificado en el minuto 33 al cometer una falta antideportiva. Eliminaron por faltas a Singleton
Incidencias:
Partido correspondiente a la décima jornada de la Euroliga disputado en el OAKA de Atenas (Grecia) ante más de 10.000 espectadores.

Aún así, no todas las derrotas se encajan igual y no es lo mismo perder en Andorra o en San Sebastián que hacerlo en un templo del baloncesto europeo como el OAKA ateniense, con un gran equipo como rival y con el típico arbitraje de Euroliga que hace decantar la balanza hacia los locales. Ayer el cuadro malagueño, como ocurriese ante el CSKA, dio bastante mejor imagen que en los partidos anteriores. Se percibe mejoría, al menos en lo que refiere a concentración y actitud del conjunto malagueño. Se logró competir contra el conjunto de Xavi Pascual durante gran parte del partido –sin Waczynski ni Shermadini, bajas– y sólo un último cuarto loco, con los árbitros barriendo para los locales, logró desquiciar al equipo visitante.

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En dos minutos, con 60-58 en el marcador y siete minutos por delante, el partido cambió. Una rigurosa técnica a Suárez –el mejor del Unicaja ayer– y una falta antideportiva poco tiempo después terminó con el capitán expulsado ante el desconcierto de sus compañeros. Ese fue el principio del fin para el equipo de Plaza, que ya no supo reponerse. El Panathinaikos, espoleado por su público, olió los nervios del cuadro malagueño y logró un resultado final (82-71) que quizás no hace justicia a la igualdad que se pudo ver en la cancha.

La mejora mostrada por el conjunto de Los Guindos no tuvo premio en Atenas, aunque tendrá que valer para recuperar confianza. Mañana hay que ganar sí o sí ante el Joventut en Málaga. Si se juega como ante el Panathinaikos, habrá muchas opciones.

La puesta en escena del Unicaja fue buena. Salió bien plantado y con deseo de dar batalla, aunque Nedovic estaba más acelerado de lo normal. Pronto los visitantes empezaron a sufrir a James Gist, aquel jugador que llegó a Málaga en la temporada de Repesa y que en diciembre se envió al Panathinaikos a cambio de Panko. A caballo pasado es fácil decirlo, pero a sus 31 años es un hombre clave en un club grande de Euroliga, y en el Unicaja no valía. Su poderío físico y sus puntos permitieron que el Panathinaikos se metiera en el choque.

Análisis

Pese a Gist, el cuadro malagueño mantuvo el tipo en el primer cuarto (16-15). Era muy importante que no hubiera grandes parciales en contra en el arranque del partido y se logró. Plaza optó por un quinteto ultradefensivo (Díaz, Salin, Milosavljevic, Suárez y Augustine) para tratar de tomar el mando. Empezó a tener problemas el conjunto griego y el Unicaja creció desde atrás, como le gusta a su entrenador. En ataque, Milosavljevic asumió protagonismo con acierto y Agustine aportaba cerca del aro para llegar con ventaja al descanso (32-35).

Tras el paso por los banquillos, el Unicaja quiso mandar un mensaje de autoridad con triples de Nedovic y Díez para lograr la máxima ventaja (34-41). Pero en el Panathinaikos apareció Calathes para liderar un parcial de 10-0. De nuevo mandaban los locales (44-41). Plaza puso de nuevo a Milosavljevic –gran trabajo sobre Calathes– y a Díaz y el partido se volvió a equilibrar. No le perdía la cara el cuadro malagueño al partido, que logró entrar en el último parcial con empate a 54.

Sólo en el cuarto definitivo el Panathinaikos se mostró superior al Unicaja. Llegó la expulsión de Suárez y el Unicaja se desquició sin uno de sus referentes en pista. Quedaba aún partido, pero el conjunto malagueño dio facilidades en defensa y se mostró débil mentalmente. Pappas terminó de poner la puntilla con unos minutos de mucho acierto ante la falta de reacción del conjunto de Plaza (82-71). Se vio una mejor cara en el Unicaja, pero siguen sin llegar los triunfos.

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