El Unicaja compite, pero perdona (80-75)

El Unicaja compite, pero perdona (80-75)
EFE

Aunque hizo un buen partido, cayó ante Olympiacos por su débil inicio y los fallos desde el tiro libre

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Los aficionados que vieran ayer por televisión el partido del Unicaja en el Palacio de la Paz y la Amistad (ayer en su versión más pobre, con sólo 5.200 espectadores) seguro que no se quedaron con una mala impresión de su equipo. Perdió el cuadro malagueño ante el Olympiacos (80-75), pero compitió hasta el final y demostró que está dispuesto a dar la cara contra los transatlánticos de la Euroliga, con independencia de su presupuesto o de los títulos que haya en sus vitrinas.

Eso no quita que la derrota ante el actual subcampeón europeo fastidie, sobre todo por cómo se produjo. Porque el Unicaja tuvo un inicio horrible, pero no se dejó intimidar por el rival, siguió confiando en sus posibilidades y logró entrar en los últimos minutos con serias opciones de victoria. El problema es que ante un rival como el Olympiacos –que ayer no contó con su estrella Spanoulis– no puedes perdonar y el cuadro de Plaza lo hizo con algunos errores más que evitables. Para empezar, el pésimo porcentaje de tiros libres que hizo. Falló 13 el Unicaja (17 de 30, un 56%), algo imperdonable a estos niveles. También estuvo mal el equipo desde el triple, 4 de 11, aunque eso es más cuestión de rachas y no es una losa tan pesada como la de los tiros libres.

Después, al mal inicio hubo que sumarle una serie de decisiones erróneas al final, cuando el partido estaba en un puño y el Unicaja tenía opciones para ganar. Hubo algunas pérdidas absurdas, especialmente de la mano de McCallum. El norteamericano hizo un último cuarto brutal en ataque, pero se empeñó demasiado en ganar él sólo el partido y eso le hizo provocar una falta en ataque, darle un mal pase a Augustine o tomar algunas decisiones incorrectas. El base mostró lo mejor y lo peor de su juego en unos pocos minutos; lo normal es que poco a poco vaya controlando más su ímpetu y minimizando los fallos y entonces le dará muchas alegrías. Esos fallos, unidos a la habitual labor arbitral en los pabellones griegos, facilitaron la victoria local. El trío de colegiados –con Radovic, el de las cinco técnicas ante el Maccabi, entre ellos– se comió en las últimas acciones una línea de fondo clara pisada por Milutinov y unos pasos clamorosos de Printezis.

80 Olympiacos

75 Unicaja

Árbitros
Radovic (Cro.), Boltauzer (Slo.) y Ozols (Let.).
Cancha
5.200 espectadores en el Pabellón de la Paz y la Amistad.

En el plano individual hay que resaltar el carácter de Milosavljevic, que hizo un partido muy serio y fue el primero en creer en la remontada de su equipo. Hay que tener en cuenta que Waczynski no jugó ni un minuto por decisión técnica, al igual que Okouo. También llamó la atención el partido de Musli, que volvió a aportar mucho en poco tiempo. Hizo un segundo cuarto excelente, pero después se volvió a quedar en el banquillo.

Mal inicio

La puesta en escena del equipo malagueño fue mala, con un 16-4 en los primeros cinco minutos (21-11 al final del primer cuarto). Con la entrada de Díaz y Augustine el cuadro de Plaza ganó consistencia en defensa y los buenos minutos de Musli (12 puntos y 7 rebotes) le permitieron al cuadro malagueño irse al descanso con una desventaja de sólo cinco puntos (37-33). Tras el paso por los vestuarios el Olympiacos dio otro acelerón y parecía que iba a dejar el partido finiquitado (59-47).

Pero el Unicaja siguió creyendo liderado por Milosavljevic y McCallum y una gran defensa. A falta de cinco minutos sólo perdía por 65-63. Pero los dientes de sierra del base, las decisiones arbitrales y los puntos de Printezis y Mantzaris sellaron la victoria local. El Unicaja sigue sin ganar en la pista del Olympiacos y termina la jornada en décima posición.

Fotos

Vídeos