El Unicaja juega un clásico para redondear la semana

Jayson Granger regresa a Málaga enrolado en las filas del Baskonia. /Rafa Gutiérrez
Jayson Granger regresa a Málaga enrolado en las filas del Baskonia. / Rafa Gutiérrez

Busca doblegar hoy a un Baskonia liderado por Granger para confirmar su recuperación

JUAN CALDERÓN

Habrá quien todavía se extrañe porque el Unicaja juegue hoy un nuevo partido. El ritmo de competición no da respiro y no se ha terminado de celebrar la importante victoria en la Euroliga ante el Efes y esta tarde hay un encuentro igual de complicado o más. Se trata de un clásico de la Liga Endesa ante el Baskonia (18.30 horas), que llega a Málaga liderado por Jayson Granger. El excajista acaparará todas las miradas y, seguramente los aplausos, pues en Málaga no se olvida el buen trabajo que hizo las dos temporadas que vistió de verde.

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El base es lo más salvable de un conjunto vasco que ha firmado uno de los peores arranques de temporada que se le recuerdan y que sólo ha ganado tres partidos de los once que ha disputado, dos en la Liga y uno, el más reciente en la Euroliga en Vitoria ante el Panathinaikos. Este balance tan negativo se llevó por delante las aspiraciones de Pablo Prigioni de ser entrenador y, abrumado por los resultados, dimitió y permitió la llegada al banquillo de Pedro Martínez.

Hay quien piensa que con el catalán el Baskonia es y será mejor equipo, pero de momento su balance es de una victoria y una derrota. Tampoco le ha dado tiempo para mucho, todo hay que decirlo. Martínez se ha encontrado un equipo con talento, pero quizá sin identidad de grupo y el de partido de hoy es una buena prueba.

Tanto el Unicaja como el Baskonia llegan en línea ascendente. El conjunto malagueño, tiene al mejor Nedovic que se recuerda en Europa y es su gran baza para ganar. Plaza, consciente de que será un equipo duro, ha tirado también de Dragan Milosavljevic, que no disputó los dos últimos partidos de Liga.

Granger, ahora sí

Si Nedovic es la referencia del Unicaja, Granger lo es en el Baskonia junto con Shengelia. Pese a los rumores del pasado verano, la realidad es que el club cajista nunca barajó la posibilidad de recuperar al uruguayo. Pero el buen recuerdo que dejó en Málaga y las necesidades del club de fichar un base de gran nivel y, a ser posible que fuese cupo, hacían de Granger el jugador perfecto. Todo cuadraba menos su caché.

Las dos buenas temporadas en Málaga del ahora jugador del Baskonia lo convirtieron en un hombre valorado en el mercado. Fuerte, con capacidad de dirigir y anotar; un refuerzo de lujo. En el Efes firmó un contrato de un millón de euros y en junio de este año, antes de que acabase la temporada en la Liga ACB, el Baskonia le puso sobre la mesa un contrato espectacular por tres temporadas que le mejoraba lo que cobraba en el equipo de Estambul. Una barbaridad. Aquella oferta fue la comidilla de la concentración del Unicaja en Madrid mientras disputaba el ‘play-off’ de la Liga ante el Real Madrid.

Aunque el jugador quería apurar sus opciones de encontrar un hueco en la NBA, ya entonces estaba claro que su destino sería Vitoria. Las informaciones sobre un posible interés del Unicaja ya no tenían sentido, tal y como el propio Granger explicó a SUR en una entrevista el 21 de junio. «Personalmente no he hablado con nadie. Tampoco nadie del Unicaja ha contactado conmigo o mi agente. No es algo que me preocupe ahora mucho porque estoy centrado en intentar encontrar mi oportunidad en Estados Unidos o volver a España. Pero el verano es largo y ya me sentaré para ver qué es lo mejor para mí». Y así fue. Nadie del Unicaja lo llamó.

Pero el club malagueño tenía sus derechos en España y cuando el Baskonia quiso hacer efectivo el fichaje, tuvo que negociar con la entidad cajista. El acuerdo fue rápido y el conjunto vasco pagó algo más de 150.000 euros, que no está mal por un hombre que no entraba en los planes del Unicaja.

Y después de un verano en el que Granger sólo visitó Málaga de vacaciones para ver a los numerosos amigos que tiene en la ciudad, mañana lo hace por segunda vez en un equipo rival. Será un partido especial para el uruguayo y también para los aficionados, porque ha sido un jugador que ha dejado huella. El público del Carpena tiene buena memoria, pero cuidado, porque la última vez que jugó en el Palacio con el Efes anotó 22 puntos y el Unicaja perdió.

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