Ni rastro del Unicaja en Madrid

Ni rastro del Unicaja en Madrid
Agencia Lof

Pésima imagen del equipo malagueño, que no compitió y se llevó una paliza pese a que el conjunto de Laso llegaba lastrado por las bajas

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Ayer el Unicaja cumplía su primer mes de competición oficial, contando la Supercopa. Un tiempo en el que se ha vislumbrado el juego del equipo malagueño, su estilo y señas de identidad. Una de ellas era la de competir, la de no dar nada por perdido pese a parciales en contra o a malas rachas ofensivas. Pero ayer no hubo ni rastro de este Unicaja en el WiZink Center. Se vio una imagen insólita aún esta temporada y es deseable que no se repita de manera asidua.

Tras perder ante el Olympiacos el viernes pero salir de El Pireo con la cabeza bien alta, en Madrid se llevó una paliza (99-85). Quizás el marcador final no es tan abultado (llegó a ir perdiendo por 27), pero sí la mala sensación. Inesperado partido del cuadro malagueño, por la pésima imagen ofrecida. No mantuvo un mínimo nivel defensivo y por lo tanto no compitió como se le exige. Ni rastro de la personalidad del equipo, de su carácter. No vale como excusa la cercanía con el partido del Olympiacos ni el cansancio, ya que este frenético ritmo será el habitual de la temporada.

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Por muchas bajas que pueda tener –sin Llull, Kuzmic, Thompkins o Randolph– al Real Madrid no puedes jugarle a medio gas, porque si no, te pasa por encima. No son Doncic, Rudy o Carroll jugadores a los que puedas dejarles libertad y tuvieron toda la que quisieron. El cuadro malagueño necesita sentirse fuerte atrás para hacer su juego, rebotear, correr, lograr canastas fáciles. Y no hubo nada de eso. Tampoco se buscó a los hombres interiores, pese a que el Madrid tenía su rotación de pívots muy limitada. Ya no es que Musli no juegue en la Liga Endesa (él y Milosavljevic fueron los descartados), es que apenas llegan balones al poste bajo, donde se supone que Shermadini hace daño. También tendrá que trabajar Plaza esos fallos de concentración del equipo en los arranques de cuarto. Su terrible inicio en el primer y tercer cuarto le puso el partido en bandeja a los de Laso.

99 Real Madrid

(26+19+31+23): Campazzo (10), Doncic (18), Carroll (29), Radoncic (8) y Ayón (8) -cinco titular-, Causeur (6), Randle (-), Maciulis (-), Reyes (8), Yusta (2) y Fernández (10).

85 Unicaja

(20+20+16+29): Díaz (-), Nedovic (10), Waczynski (8), Brooks (11) y Shermadini (9) -quinteto inicial-, McCallum (15), Soluade (-), Salin (4), Díez (7), Augustine (6), Okouo (4) y Suárez (11).

Árbitros:
Antonio Conde, Vicente Bultó y Raúl Zamorano. Sin eliminados.
Cancha:
WiZink Center de Madrid ante 8.540 espectadores.

El Unicaja saltó a la cancha con dos hombres que no jugaron ante el Olympiacos (Waczynski y Brooks) y la puesta en escena no fue la deseada. Empezó anotando Brooks y después recibió un chaparrón ofensivo del Real Madrid (parcial de 14-0). Doncic –¡qué genio de chaval, qué dominio del juego!– marcaba a placer el ritmo de partido con sus puntos y asistencias y la defensa malagueña hacía aguas por todos lados. Tuvo que mover piezas Plaza y con los suplentes el panorama atrás mejoró. Dani Díez dio aire a su equipo con siete puntos seguidos ante su exequipo y dos buenas acciones de Augustine al final del cuarto sirvieron para minimizar daños (26-20).

Desplome en el tercer cuarto

McCallum empezó muy activo en el segundo cuarto y empezó a surtir de algunos balones a Shermadini, algo que aprovechó. A falta de dos minutos para el descanso, una canasta de Suárez puso el empate a 40. El banquillo del cuadro visitante subió el nivel y logró enmendar el mal inicio de partido, aunque el equipo de Laso logró irse al descanso con ventaja (45-40).

Los males del inicio del partido volvieron a aparecer en el tercer cuarto. Con un quinteto similar (Salin en lugar de Nedovic) el Unicaja empezó con dos o tres marchas menos que su rival. En menos de tres minutos, el cuadro de Plaza ya perdía por 15 (56-41). Con un trabajo defensivo de mínimos, el Madrid estaba como pez en el agua y además contó con un acertado Rudy. El partido ya estaba roto (76-56) y en el último cuarto hubo labor de maquillaje (99-85). Toca olvidar cuanto antes, porque esta semana esperan tres partidos (Brose, Valencia y Estudiantes) y hay que recuperar sensaciones.

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