Un Unicaja mejor y más atractivo

Los seis fichajes del Unicaja para esta temporada, Augustine, McCallum, Shermadini, Soluade, Salin y Milosavljevic . / Fernando González

Las claves del conjunto malagueño antes de comenzar la temporada más exigente de su historia reciente

MARTÍN URBANO

Esta nueva Euroliga, que permitirá a los aficionados malagueños disfrutar de una auténtica NBA continental, y la prestigiosa Liga Endesa, reconocida ya universalmente como la segunda competición nacional más importante del mundo, representan un menú de lujo que ninguno de los muchos adictos al baloncesto que hay en nuestra ciudad pueden dejar pasar. Sin embargo, tan exquisita propuesta supone una gran exigencia para el Unicaja, porque el doble objetivo de evitar que el sueño europeo se convierta en pesadilla y, por otra parte, no dejarse superar por ningún equipo sin licencia A en la competición nacional y asegurar así su presencia en la Euroliga de la siguiente temporada no parecen objetivos fáciles de alcanzar.

El verano

La incorporación de jugadores que hubieran demostrado ya en la misma Euroliga la calidad necesaria para superar las altas metas que tiene planteadas el equipo para la temporada que ahora empieza resultaba imposible para la economía del club malagueño, a pesar del generoso esfuerzo de la entidad financiera que lo patrocina y da nombre. Como consecuencia de ello, hubo que recurrir al análisis, la búsqueda, el laboratorio y la biblioteca para confeccionar una plantilla de la que cabe esperar mucho y a la que quizás, dentro de unos meses, sea imposible mantener con el presupuesto del Unicaja. Así llegó Shermadini, uno de esos pocos gigantes a los que la NBA ha permitido quedarse en Europa, que no logró estabilizarse en los grandes del continente, pero que ahora, tras varios años en España, ha vuelto a mostrar ese gran nivel que despertó el interés del Panathinaikos, Olympiacos y Maccabi de Tel Aviv.

Milosavljevic es un alero muy bueno en todos los apartados técnicos, gran conocedor del juego, que tendría sitio en cualquiera de los mejores equipos europeos, pero al que no ser el mejor en nada le ha permitido al Unicaja acceder a su contratación.

Sasu Salin es otro de esos grandes valores forjados, como Shermadini, en el Unión Olimpia de Ljubliana que, aún muy joven, ha demostrado en Canarias su gran talento para el juego, en ambos lados del campo. ‘Escondido’ en Las Palmas, el Unicaja ha podido incorporarlo, de momento, con un caché razonable.

Milosavljevic es un alero muy bueno que tendría sitio en cualquiera de los mejores equipos europeos

Augustine será el hombre más veterano de la plantilla y es el fichaje más sorprendente. Llega ya de vuelta, lo que lo ha convertido en un hombre asequible para el Unicaja, que a sus 33 años aún podrá sacar provecho de su experiencia y calidad. Por último, lo más difícil para los dirigentes del cuadro malagueño ha sido encontrar un base. Al final llegó McCallum, una estrella universitaria que despertó mucho interés en la NBA, pero que a pesar de su experiencia en tres equipos de la mejor competición del mundo no consiguió consolidarse en ninguno de ellos. Aunque llegó rodeado de dudas, antes de empezar la campaña el éxito del fichaje parece casi asegurado. Por último, Mo Soluade ha sido la gran revelación de la pretemporada, completará el equipo y es una reclamación más de la importancia que la cantera debe tener en este club.

Nuevo estilo

Desde la llegada de Plaza, el Unicaja ha quedado definido en el plano técnico por un gran trabajo defensivo, una manera muy destacada de cargar el rebote ofensivo y el predominio del perímetro y el tiro de tres puntos. Para esta nueva temporada, el Unicaja pretende mantener todas esas virtudes, pero además quiere mejorar su juego interior y el ritmo de la transición. Esta evolución en su estilo de juego viene impuesta por un principio esencial del entrenamiento que señala como imprescindible adaptar tu plan de juego a las características de tus jugadores. En este sentido, las llegadas de Augustine, Shermadini y McCallum aconsejan ese ajuste. En definitiva, estamos convencidos de que los profundos cambios en la plantilla traerán una mejora tanto en el juego interior como en el perímetro que, además, supondrá un paso más en ese equilibrio tan necesario en el juego de ataque.

La defensa

Como cada año, encajar los ajustes defensivos constituye una prioridad para Plaza, algo que en esta ocasión, a la vista de los partidos de pretemporada, parece resistirse más de la cuenta. A pesar de ello, el técnico dispone de un ‘comodín’ infalible, ya que le bastará disponer en su quinteto de un perímetro integrado por Díaz, Salin y Milosavljevic para que el ataque rival lo tenga muy difícil. Hacer que McCallum y Nedovic aproximen su rendimiento defensivo al de sus tres compañeros es, sin duda, uno de los grandes objetivos. Otro gran problema, quizás el más delicado, es ajustar las ayudas y rotaciones defensivas de los compañeros de Shermadini cuando el pívot al que vigila el georgiano participa en un bloqueo directo. Quizás lo más aconsejable pueda ser orientar el juego de ataque del rival hacia el lado contrario, para que ese bloqueo se produzca el menor número de veces posible.

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