El Unicaja, a la deriva (66-60)

Una jugada del partido./ACB Media
Una jugada del partido. / ACB Media

El equipo malagueño cae en Andorra, encadena su cuarta derrota y se complica ir a la Copa

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

El Unicaja ha entrado en una crisis de juego y resultados de la que tendrá que salir cuanto antes si no quiere complicarse en exceso una temporada que ya de por sí es muy complicada. El cuadro malagueño no ha mostrado un gran baloncesto desde que se inició la temporada, en parte por la llegada de cinco hombres nuevos y porque a los equipos de Plaza normalmente les cuesta arrancar. Algunas victorias de mérito, como ante el Fenerbahçe, invitaban a pensar en una evolución positiva a corto plazo, pero la realidad es que el equipo no ha mejorado y ahora, con un calendario más complejo, se está reflejando en los resultados. Que sea normal que haya muchas derrotas en una temporada con un número de partidos muy elevado no exime al conjunto malagueño de competir en todos los encuentros.

Ayer el conjunto malagueño perdió por 66-60 en la pista del Andorra, en la que es su cuarta derrota consecutiva. Se complica además su clasificación para la Copa del Rey, obligado ahora a ganar al menos cinco partidos en las ocho jornadas que quedan para el corte. No es un reto imposible, pero la sensación actual es de que el equipo está a la deriva. No hay dirección de juego –desesperante la labor ayer de McCallum–, el ataque en estático es pobre, los pívots están infrautilizados y los porcentajes de tiro del equipo son un lastre (ayer no lograron hacer ni una sola canasta en contraataque, en teoría uno de los puntos fuertes del equipo). Sin Nedovic, el conjunto que entrena Plaza es excesivamente predecible. Además, la debilidad mental del Unicaja le lleva a desaparecer de la cancha durante varios minutos y encajar unos parciales en contra que terminan siendo determinantes.

El banquillo

Ayer todo eso fue palpable en la pista andorrana, además de una debilidad en el rebote poco habitual en el cuadro malagueño (43 rechaces del Andorra frente a 31 de los visitantes). Urge activar a la plantilla de alguna forma, porque la competición no da un respiro. La Liga Endesa se para ahora una semana por las famosas ventajas FIBAy los dos próximos partidos será en la Euroliga, ante el CSKA en Málaga y ante el Panathinaikos fuera. No son equipos desde luego sencillos. Hasta el próximo viernes hay cuatro días sin viajes para reflexionar, entrenar y hacer los cambios pertinentes, aunque el entrenador ya ha comentado en varias ocasiones que no variaría nada del trabajo que se está haciendo hasta ahora.

Pero Plaza no ha conseguido hasta ahora sacarle partido a una plantilla variada, con muchos efectivos y de calidad. Es su responsabilidad definir los roles y explotar al máximo los recursos que tiene.

UNO A UNO DEL ENCUENTRO

El Unicaja empezó con las dudas habituales de los últimos choques y volvió a protagonizar un horrible inicio de partido. El Andorra, sin hacer nada del otro mundo, empezó con un parcial a favor de 9-0. El conjunto malagueño se mostraba negado cara al aro, empecinado en el tiro de tres y nervioso (0 de 5 en tiros de campo). Plaza mandó al banquillo a McCallum e introdujo a Alberto Díaz. El equipo malagueño reaccionó con cuatro puntos del base y con algo tan básico como los balones al poste bajo a Shermadini(16-15, al final del primer cuarto).

Wacysnki anotó cinco puntos seguidos para poner a su equipo por delante, pero de nuevo llegó otra siesta del conjunto visitante. No funcionaban ni el ataque ni la defensa y el resultado era un parcial de 15-0 en contra (31-20). Algunos destellos individuales de McCallum permitieron que la diferencia al descanso no fuera tan elevada (36-30).

Tras el descanso, el Andorra siguió sacando provecho de los rebotes ofensivos que cedía el Unicaja. Tuvo que poner Plaza a Augustine y a Shermadini juntos para tratar de frenar la superioridad de los interiores locales en este aspecto. Pero el intercambio de canastas favorecía a los locales, que entraron en el último cuarto con cinco puntos de ventaja (48-43).

Tampoco salió a morder el cuadro malagueño en el periodo definitivo, algo que parece que sólo hace por ahora en Málaga, al amparo de su afición. Dos triples consecutivos de Salin metieron al Unicaja en el partido a falta de dos minutos y medio (55-55), pero el Andorra respondió con otro triple de Walker que terminó por hundir la moral de los hombres de Plaza. En el último minuto, algunos errores de McCallum y la seguridad de Jaime Fernández desde el tiro libre decantó la balanza hacia el Andorra, que dominó el partido durante los cuatro cuartos (66-60). Otro partido para olvidar.

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