El Unicaja pasa la ITV

Díaz, en la prueba de esfuerzo
Díaz, en la prueba de esfuerzo / U. B. Fotopress

Las pruebas a las que se someten los jugadores arrojarán datos claves para detectar déficits físicos y evitar lesiones

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Cámaras, ordenadores, cintas métricas, electrocardiogramas y ecografías son estos días protagonistas en la actualidad del Unicaja. Los jugadores del conjunto malagueño se someten a una batería de pruebas que pocos clubes profesionales realizan en España. Se trata de una rutina de tests cada vez más amplia que arrojará una serie de datos clave para la salud de los profesionales en una temporada sin respiro y cargada de partidos.

A simple vista pueden parecer pruebas fáciles y simples. Saltar sobre una plataforma, inclinarse hacia delante o mover objetos sobre una cinta métrica. La otra lectura es que la plataforma en cuestión tiene unos sensores que registran la presión que el jugador hace al impulsarse para saltar, también mide el tiempo que pasa en el aire y cómo recepciona. O que los grados de inclinación que ahora tiene un jugador en su tobillo serán un valor importante a igualar en caso de que, ojalá que no, sufra un esguince durante la temporada.

El fisioterapeuta Mario Bárbara y el preparador físico Diego Vázquez son estos días los están al frente de la pretemporada. Por sus manos pasan todos los jugadores para ver cómo responden a las pruebas, pero también para evaluar en qué estado han llegado después de las vacaciones. El gimnasio que el equipo tiene en el Palacio de los Deportes está convertido estos días en un laboratorio de artefactos extraños y dibujos en en el suelo situados a modo de circuito.

Empeoramientos

«Lo que hacemos son ejercicios funcionales, tests físicos, de valoración muscular, articular y de postura. Intentamos determinar deficiencias músculo-esqueléticas, funcionales o asimetrías que puedan tener los jugadores alguna parte de su cuerpo. Así detectamos anomalías en los nuevos o empeoramientos en los que ya estaban con nosotros», explica Mario Bárbara mientras Musli hacía algunos ejercicios.

Con la continuidad de ocho jugadores, el trabajo está medio hecho, pues Bárbara y Vázquez ya tienen sus datos de la campaña anterior, por lo que ahora pueden comprobar cómo han evolucionado. «Comparamos los datos con los que teníamos la campaña pasada y, en función de los resultados aplicamos una serie de tratamientos por zona o parte del cuerpo que hayamos detectado que haya venido mal, pero también para mantener lo que ya estaba bien. Con estos datos tenemos un punto de partida con los jugadores para, en un futuro, en caso de que haya lesiones, saber desde dónde parten o los registros que deben alcanzar tras la lesión. Así sabremos que la recuperación es completa. Si encontramos deficiencias importantes, estos datos nos sirven para prevenirlas», añade Bárbara.

Esto ocurría en el Palacio de los Deportes, porque en el Centro Andaluz de Medicina del Deporte los jugadores se sometían a la prueba de esfuerzo, otro paso clave estos días, como se aprecia en la imagen en la que aparece Alberto Díaz corriendo en una cinta estática cuya velocidad aumenta de forma progresiva. Esta prueba mide el funcionamiento del corazón con un electrocardiograma y un análisis del consumo de gases que determina el consumo de oxígeno. Y para completar el recorrido médico, los jugadores también pasaron por el Hospital Quirón para las ecografías de rigor.

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