El Unicaja recupera la vía brasileña

Matheus Maciel, a la derecha de la imagen.
Matheus Maciel, a la derecha de la imagen. / COB

Ficha al prometedor Matheus Maciel Márques, de 15 años y 2,05 metros, como gran apuesta de futuro

JUAN CALDERÓN

La temporada pasada, el conjunto júnior del Unicaja firmó una campaña brillante. Fue campeón de Andalucía, cuarto en el Nacional y alcanzó la final del torneo de la Euroliga celebrado en Coín, el Adidas Next Generation, que ganó el Real Madrid. Todos los expertos coinciden en que este equipo tenía potencial y talento para haber conseguido más éxitos, pero que acusó la ausencia de un gran pívot tras la lesión de Ablaye Sow en la pretemporada.

El Unicaja se ha puesto manos a la obra para cubrir esta carencia, pero también con vistas al futuro. El club malagueño ha cerrado el fichaje del brasileño Matheus Maciel Márques de Souza, de sólo 15 años y que ya mide 2,05 metros. La imagen que acompaña esta información da una idea de las diferencias físicas de este portento brasileño con otros jugadores de su misma edad.

El jugador, que estará en el equipo júnior, lleva un mes en Málaga entrenándose para aclimatarse al baloncesto europeo

Lo llamativo de este fichaje no es sólo la planta de Matheus Maciel, sino que el Unicaja recupera una vía que parecía agotada, como es la de los jugadores brasileños. Desde que insistió en el mercado de este país con Faverani, Paulao, Freire y Lima, el club cajista no había vuelto a fichar brasileños. Todos alcanzaron la élite, y algunos como en el caso de Faverani, la NBA. Sin embargo, ninguno logró asentarse en el Unicaja y quizá fue Lima, ahora con contrato con el Real Madrid, el que tuvo una mayor continuidad en el primer equipo. La llegada de Joan Plaza a Málaga acabó con su etapa en el Unicaja.

Ahora llega Matheus Maciel, que sólo lleva tres años jugando al baloncesto pero al que se le augura un gran futuro. El director técnico de la cantera del Unicaja, Paco Aurioles, fue su descubridor, como en los anteriores brasileños, pues al organizar el campus de Tiago Splitter en Brasil, tiene acceso a este tipo de jugadores. Es precisamente Aurioles el que se está encargando de su aclimatación al baloncesto europeo, pues lleva entrenando con él desde hace un mes en el pabellón de Los Guindos.

Fútbol y balonmano

El nuevo jugador del Unicaja carece de experiencia al nivel que se va a encontrar en España, pues en su país sólo compitió a nivel escolar. Lo curioso de su caso es que jugaba como portero de fútbol y luego probó suerte en el balonmano hasta llegar al baloncesto. Los técnicos de la Confederación Brasileña de baloncesto ya lo tienen en sus planes de futuro, y a pesar de llevar poco tiempo jugando ya se le aprecian cualidades interesantes.

«Tengo la ventaja de ser grande, muy alto. En el balonmano siempre me pedían que lograse goles, pero la verdad es que no me gustaba demasiado. Fue entonces cuando descubrí el baloncesto y encontré mi camino. Ahora el básket lo representa todo para mí y estoy centrado en dar lo mejor que tengo. Pienso en el futuro, quiero llegar a la selección nacional y, si puedo, a la NBA», explicaba Matheus Maciel en declaraciones a la Federación de Brasil, al tiempo que destacaba el papel clave de su madre en su vida.

Además de su adaptación deportiva, este brasileño deberá también afrontar ahora la aclimatación social, pues en septiembre comenzará los estudios que deberá compaginar con el baloncesto. El Unicaja tiene un diamante por pulir.

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