Un Unicaja indigno

Suárez observa cómo se le escapa el balón en una acción ofensiva. /Agencia LOF
Suárez observa cómo se le escapa el balón en una acción ofensiva. / Agencia LOF

Es ridiculizado tras ofrecer una imagen pésima y pierde la quinta plaza en favor del Gran Canaria

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Resulta complicado explicar lo que sucedió ayer en el Gran Canaria Arena, donde el Unicaja fue ridiculizado por su rival (76-55) en uno de los peores partidos que se le recuerdan en los últimos años. Se catalogó el choque como crucial y los jugadores no estuvieron a la altura. Perdió el partido, la quinta plaza y también la confianza en su juego. Es muy preocupante la imagen mostrada por el equipo cajista a estas alturas de la temporada con los 'play-off' a la vuelta de la esquina. El desorden que lució fue tal que no se puede achacar a un mal día. Cuesta creerlo. Es difícil jugar peor, al menos que un grupo como el malagueño, de Euroliga, acabe un partido anotando sólo 55 puntos. Hay cosas que pueden tener justificación como un mal día en ataque o en los lanzamientos, pero lo peor estuvo atrás. La bajada de brazos en determinados momentos por parte de los jugadores no se puede permitir, porque faltan al respeto de lo que ha sido su bandera; eso de competir que tanto se ha escuchado esta temporada. Ayer, ni de lejos.

76 Gran Canaria

(16+17+19+24): Radicevic (5), Rabaseda (9), Eriksson (6), Báez (2) y Fischer (10) -quinteto inicial-, Oliver (4), Mekel (2), Seeley (16), Balvin (12), Pasecniks (4), Paulí (2) y Aguilar (4).

55 Unicaja

(11+6+21+17): Díaz (3), Salin (3), Milosavljevic (2), Carlos Suárez (0) y Augustine (4) -quinteto inicial-, McCallum (2), Díez (11), Nedovic (8), Shermadini (10), Waczynski (8) y Jean-Charles (4).

Árbitros
Pérez Pizarro, Manuel y Olivares.
Incidencias
Partido de la 31ª jornada de la Liga Endesa disputado en el Gran Canaria Arena ante 4.810 espectadores. Las progenitoras del jugador local Albert Oliver y del visitante Carlos Suárez, realizaron el saque de honor, en el Día de la Madre.

El que sí compitió fue el Gran Canaria, con un mal juego, porque podía haber ganado por mucho más de haber estado acertado, pero sí que puso intensidad. Le arrebató la quinta plaza al Unicaja, que ahora está en una situación difusa, averiguando cómo y con quién será su cruce en la fase por el título, si es que la juega. Por lo visto ayer, o reacciona o tendrá problemas en los tres partidos que faltan (Zaragoza y Andorra en casa y una visita al Joventut). No hay peor sensación que estar a la expectativa de lo que otros puedan hacer.

Más allá de la contundencia de la derrota, lo peor fue la imagen de confusión y desorden. A tres jornadas para el final de la temporada, ya no sorprende que el equipo pierda el norte con Mccallum (ayer tenía fiebre), al que se quiso cortar hace meses, pero ni Díaz ni Nedovic arreglaron el desajuste. Plaza probó incluso con Milosavljevic... La presencia de Jean-Charles en la rotación por Brooks añadió más desconcierto todavía.

Justo en el momento en el que el conjunto que dirige Joan Plaza debía mostrarse más sólido y fresco sin la presión del calendario de la Euroliga, firma un partido como el de ayer que lo sumerge en un mar de dudas. Como único dato positivo, el regreso de Shermadini, el más valorado del partido pese a su falta de ritmo.

Mal desde el comienzo

No hizo falta esperar mucho para comprobar la diferencia de intensidad y también actitud con la que los dos equipos afrontaron el arranque del choque. La agresividad defensiva del Gran Canaria fue imponiéndose poco a poco al ataque del Unicaja. El 9-0 con el que arrancó el encuentro fue un aviso para el equipo de Plaza, que tardó en anotar tres minutos. Enlazó un parcial de 2-11 que le permitió equilibrar el choque sin hacer un juego brillante, eso sí, y con muchos problemas (12-11, minuto 8). Shermadini volvió a jugar dos meses después, pero el georgiano estaba lento y un tanto perdido, algo que aprovechó Pasecniks para hacerle dos canastas fáciles y permitir a su equipo cerrar el primer cuarto por delante, 16-11.

El Unicaja sólo anotó 17 puntos en la primera parte, uno de los peores registros que se le recuerdan

El Gran Canaria insistió buscando a sus hombres altos. Si antes fue el letón, ahora era Balvin, y al Unicaja se le acumularon los problemas. Plaza tuvo que sentar a un desafortunado McCallum. El estadounidense firmó unos minutos horribles, confirmando un día más que es el gran error de la planificación. Esta vez Alberto Díaz no fue la solución, porque además hizo la tercera. Tan enfadado estaba Plaza con el americano que Milosavljevic acabó de base. Los fallos en los tiros se sucedían como consecuencia de una mala circulación de balón y la intensa defensa del Gran Canaria en los que fueron, probablemente, los peores minutos del Unicaja en meses. Los números del cuadro cajista al descanso eran desoladores con 7/29 en tiros de campo, 1/11 en triples, 2/6 en tiros libres y 13 pérdidas. El equipo malagueño sólo anotó seis puntos en el segundo cuarto (33-17).

La respuesta del Unicaja ante su desastroso primer tiempo fue insistir en los lanzamientos de tres. Pese a que anoto tres seguidos, el porcentaje seguía siendo malo, tanto que la ventaja del Gran Canaria alcanzó los 18 puntos a los 25 minutos (44-26). Había que hacer algo distinto para tratar de reaccionar. El equipo malagueño comenzó a defender en zona, también a buscar acciones interiores. Shermadini y Díez se unieron para reducir la ventaja local a sólo diez puntos (46-36), pero el Gran Canaria frenó la sangría de la forma más fácil, metiendo balones interiores, y bien dirigido por Alberto Oliver, lo que le permitió cerrar llegar al último cuarto con 14 puntos de renta (52-38).

El Unicaja volvió a perder la concentración. Dos pérdidas seguidas devolvieron a los locales los 18 puntos de ventaja (56-38), que fueron 21 después de un triple de Aguilar. Acto seguido, Nedovic mandó un pase a la grada y Balvin se colgó del aro. La imagen del Unicaja era desastrosa. Sin orden ni intensidad ni ideas. En 33 minutos de partido llevaba anotados 38 puntos. Por cierto, Rabaseda anotó otro triple. Dolía ver a los jugadores del Gran Canaria lanzando solos y penetrando a canasta sin la más mínima oposición. La actitud se había perdido. Preocupante.

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