El Unicaja ya sufrió a Doncic... con 12 años

El equipo infantil del Unicaja, en la sesión de fotos con este periódico en Los Guindos. /Migue Fernández
El equipo infantil del Unicaja, en la sesión de fotos con este periódico en Los Guindos. / Migue Fernández

La Minicopa, torneo en el que estará el equipo infantil malagueño, es cuna de jugadores de la ACB

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Cuando el Unicaja ganó la Copa del Rey en 2005, los jugadores que participarán esta semana en la Minicopa apenas sabían andar. El torneo de canteras que se disputa de manera paralela a la Copa del Rey reúne a algunos de los mejores jugadores de España de 13 y 14 años, adolescentes que aún están en desarrollo. A esas edades no es fácil distinguir a los chavales que tienen madera para llegar a ser profesionales, pero la Minicopa lleva a gala ser un torneo, un escaparate, una cuna de talento del que todos los clubes están muy pendientes.

Cincuenta y ocho jugadores que participaron en su etapa infantil en la Minicopa han llegado a debutar en la Liga Endesa en la última temporada, entre ellos varios canteranos del Unicaja, como Pepe Pozas, Alberto Díaz, Luis Conde, Domantas Sabonis o Ignacio Rosa. Precisamente este último, actual jugador del equipo júnior del club malagueño, formó parte de la plantilla que acudió a la Minicopa de 2012 en Barcelona en la que el Unicaja se cruzó con un jugador espigado, rubio y muy blanco de piel que ya apuntaba maneras: Luka Doncic.

Doncic, en su etapa infantil.
Doncic, en su etapa infantil. / Sur

La actual estrella del Madrid fue una de las sensaciones de aquella edición, aunque realmente destacó al año siguiente, en 2013, en la que terminó como MVP. Manolo Bazán, el técnico malagueño que comanda al equipo infantil y uno de los más veteranos en la Minicopa (nueve ediciones), le recuerda como un chaval «muy delgado», que no llamaba la atención especialmente por su poderío físico, pero sí por su calidad. «Ya se le veía que era muy bueno; nos destrozó», recuerda. Doncic tenía 12 años y medía 1,82. En aquel partido sólo anotó 16 puntos, pero ya se le veía un desparpajo impropio para un chaval de su edad. El Unicaja perdió en la segunda jornada por 62-83 ante el Real Madrid, que terminó perdiendo más adelante la final contra el Barcelona.

Detectar el talento

El equipo malagueño que compite este año en Las Palmas espera llegar más lejos, aunque el objetivo principal es disfrutar de la experiencia de jugar un torneo tan importante. «Nosotros vamos con muchas ganas, a competir al máximo y con intención de llegar a la final y tratar de ganarla», dice el técnico, Manolo Bazán. La filosofía del equipo infantil es hacer un juego muy libre, con el énfasis puesto en el trabajo individual y la mejora del tiro o del manejo de balón. «Es lo que necesitan a estas edades para ir siendo mejores jugadores», dice el que fuera pívot del Caja de Ronda. «A estas edades se ven sobre todo las diferencias físicas, como en el caso de Domas Sabonis. También se ve mucho talento innato, aunque es difícil saber los que llegarán», explica. De sus jugadores de este año, Javi Luque es el que más ha destacado en la fase previa, aunque jugadores como Luis Rodríguez, Norberto Rubio o David Jiménez –incorporado hace un par de meses desde el CB Chipiona– dejan buenas sensaciones. «Pero quizás más que las individualidades, nosotros destacamos por ser un buen equipo, un grupo», dice el técnico. El equipo malagueño está encuadrado en el grupo B, con Gipuzkoa, Iberostar Canarias y Real Madrid. Pasan de fase los dos primeros de cada grupo.

Al Unicaja infantil quizás le falta algún jugador interior con más físico, sobre todo en una edición en la que todos los rivales están muy reforzados. Llama la atención una práctica cada vez más común en algunos clubes que compiten en la Minicopa: el ‘fichaje’ de jugadores que no compiten habitualmente en el equipo infantil pero que marcan la diferencia por su físico. Sólo hay que hacer un repaso por las plantillas para ver que Barcelona, Baskonia o Real Madrid cuentan con jugadores invitados, muchos de origen africano, que superan fácilmente los 2,00 metros de altura y que están muy desarrollados físicamente.

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