De vacaciones en un banquillo de la NBA

Antonio Herrera, segundo entrenador del Unicaja, cuenta su experiencia tras dos semanas con Los Ángeles Clippers

El técnico sevillano se ha sentido «uno más» en el ‘staff’.
El técnico sevillano se ha sentido «uno más» en el ‘staff’. / A. H.
Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

La Liga de Verano de la NBA es uno de los mayores zocos de jugadores de baloncesto del mundo. Una competición que se celebra después del draft y en la que las franquicias de la NBA hacen equipos con sus jugadores jóvenes o con invitados para ver qué potencial tienen y decidir si finalmente los incluyen en sus equipos. Por supuesto, como todo lo que organiza la NBA, es un espectáculo de primer nivel con pabellones llenos y partidos televisados a nivel nacional. Pero también es una gran oportunidad tanto para jugadores europeos que quieren mostrarse ante la mejor Liga del mundo como para entrenadores que quieren conocer algo más cómo funciona el universo NBA.

Este es el caso de Antonio Herrera, entrenador del Unicaja que forma parte del cuerpo técnico de Joan Plaza desde su llegada en 2013, que este verano ha tenido la oportunidad de ir como invitado por una franquicia a la Liga de Verano de Las Vegas. En su periodo vacacional, Herrera ha estado dos semanas formando parte del cuerpo técnico de Los Ángeles Clippers durante la Liga de Verano, compartiendo experiencias y empapándose del baloncesto norteamericano.

Oportunidad única

«Hay algunas franquicias que están abiertas a tener europeos durante el verano y yo tenía contactos que me permitieron recibir esta invitación de Los Clippers. Desde luego no me lo pensé, porque es una oportunidad única de conocer desde dentro el baloncesto americano y el funcionamiento de una franquicia de la NBA», asegura Herrera, ya de regreso en España. El técnico sevillano ya había estado en otras ocasiones en Ligas de Verano de la NBA, pero esta ha sido su primera experiencia como parte del cuerpo técnico de una franquicia. Antes de que comenzara la competición en Las Vegas, Herrera estuvo una semana en Los Ángeles, en un hotel ubicado cerca del cuartel general de Los Clippers.

Herrera ha podido conocer los métodos tanto de Doc Rivers (en la foto), como de Sam Cassell

Durante esa semana participa en los entrenamientos de mañana y tarde con el equipo, que después iba a competir en Las Vegas. «La primera semana fue muy interesante, porque ves cómo intentar en poco tiempo crear una estructura de equipo con jugadores que realmente no forman un equipo, ya que hay diez u once jugadores que son nuevos», explica. «Después, viajé con ellos a Las Vegas y fui uno más en el ‘staff’, participando en todo lo que podía pero sabiendo por supuesto hasta dónde podía llegar», asegura. Eso le permitió conocer los sistemas de trabajo de Doc Rivers, exjugador All Star de la NBA y actual entrenador de la franquicia de Los Ángeles, que supervisaba todo el trabajo cara a la cita de Las Vegas o de Sam Cassell, también exjugador y ahora técnico asistente en Los Clippers, que fue el que dirigió al equipo en la Liga de Verano.

Diez entrenadores

Aunque ese abismo que había hace algunos años entre el baloncesto NBA y el europeo se ha reducido en los últimos años, aún hay diferencias notables. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido a Herrera en su vivencia con los Clippers? El técnico lo tiene claro: «La gran diferencia es que allí tienen muchos medios». El técnico asistente de Plaza argumenta su respuesta:«Por ejemplo, en los entrenamientos hay hasta ocho entrenadores en pista, más otros dos que ni siquiera participan en la sesión, se dedican a grabar el entrenamiento y a hacer luego los montajes para las reuniones».

«No me lo pensé; es una oportunidad única de conocer cómo funciona una franquicia»

El entrenador sevillano destaca el enorme despliegue de medios que tienen las franquicias, «aunque no todo es mejor allí»

A Herrera también le llamó la atención que hubiera dos técnicos muy veteranos, de unos 70 años, que participaban poco. «Un día hubo un conflicto entre dos jugadores y el que lo resolvió fue uno de los veteranos. Y después en las reuniones posteriores sí intervenían mucho. Después me enteré de que los dos habían sido en su día primeros entrenadores en la NBA; ellos aprovechan mucho la sabiduría de los más mayores», relata.

Con el jugador referente de Los Clippers, Blake Griffin.

Desde el punto de vista de las instalaciones, la diferencia también es abismal. «En las instalaciones de Los Clippers tienen una cocina y un comedor con dos cocineros trabajando a tiempo completo. Llegábamos antes de las ocho de la mañana y desayunábamos allí y a mediodía, después del entrenamiento, todos comíamos allí. También había unos sofás para descansar, para ver partidos, allí hace vida todo el mundo... Estamos hablando de un equipo en el que trabajan 300 personas».

Una de las pizarras de la franquicia.

Pero el entrenador tiene claro que desde el punto de vista técnico no hay tantas diferencias: «No todo es mejor allí. Yo estoy en uno mejores clubes de Europa y te das cuenta de lo bien que trabajamos en Málaga». ¿Y en Los Clippers conocían algo del Unicaja? «Los profesionales de la franquicia sí, y los que se dedican al ‘scouting’ por supuesto. Los jugadores, menos. Muchos de los jóvenes de la NCAA sólo piensan en la NBA», asegura el técnico, que considera que esta experiencia le será muy útil para su labor en el Unicaja.

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