Zoran Dragic: «Nunca olvidaré mi etapa en Málaga; llegué con 22 años y aquí me hice un hombre»

Zoran Dragic, ayer por la tarde, en la pista del Palacio antes de la entrevista para SUR./Salvador Salas
Zoran Dragic, ayer por la tarde, en la pista del Palacio antes de la entrevista para SUR. / Salvador Salas

El exjugador del Unicaja regresa a la ciudad por primera vez desde que dio el salto a la NBA en el verano de 2014

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Zoran Dragic entra encapuchado en la zona de vestuarios junto con el resto de la plantilla del Efes, rival esta noche del Unicaja (20.45 horas). Busca caras conocidas y encuentra algunas. Saluda a Jorge López, responsable de material del equipo, que acaba de reincorporarse tras una larga enfermedad y se funde en un abrazo con uno de los asistentes de Joan Plaza, Antonio Herrera. Cuando entra en la pista su primera mirada es a las banderolas que recuerdan los títulos. «Mira eso, tío. Increíble. ¡Cómo ganaron esa Eurocup!». Dragic desprende alegría. Ayer volvió a Málaga por primera vez desde que en septiembre de 2014 los Phoenix Suns tiraron de él para llevárselo a la NBA. Pagaron 850.000 euros por un joven que llegó a Málaga con una gran interrogante y se convirtió en el jugador con más energía que se vio aquella temporada en la Euroliga. Las cosas en Estados Unidos no le fueron como esperaba. Volvió a Europa para fichar por el Khimki y luego por el Armani Milán. La temporada pasada se rompió el cruzado y se perdió el año, también la oportunidad de ser campeón de Europa con Eslovenia. Pero ahora en el Efes ha recuperado sensaciones y hoy será una amenaza para el Unicaja.

Se le ha iluminado la cara cuando ha entrado a la pista del Palacio de los Deportes.

–Por supuesto... He sentido algo muy especial. Volver a casa después de cuatro años es especial, porque esta siempre será mi casa. Málaga fue el primer lugar en el que jugué cuando dejé mi país muy joven. Me dieron la oportunidad de jugar al verdadero baloncesto. Nunca lo olvidaré.

Su vida cambió en aquel momento que el Unicaja lo reclutó.

–Sin duda. Recuerdo todo lo que viví aquí, día a día, entrenamiento por entrenamiento. Aprendí mucho de todos los que estaban en el equipo. El segundo año, ya con Joan Plaza, fue increíble. Me gustaría haber completado mi contrato, pero surgió aquella oportunidad de ir a la NBA. Tenía que cogerla. Quizá algún día vuelva, quién sabe.

¿Tiene la sensación de que todo sucedió entonces demasiado rápido?

–Absolutamente, especialmente en la NBA, porque aquello es muy diferente a esto. Surgió de una manera que había que ir sí o sí, casi sin pensar. Mira, llegué aquí cuando tenía 22 años, era casi un adolescente, y ahora vuelvo con 28 después de haber vivido muchas cosas. Como se suele decir, aquí me hice un hombre.

Antes de que fichase por el Unicaja recuerdo que le llamé Goran (el nombre de su hermano que juega en los Miami Heat), en una primera conversación por teléfono. ¿Le sigue pasando?

–(Risas) Lo recuerdo perfectamente. Me sigue pasando cada día. Es inevitable y lo entiendo. Zoran... Goran...

«Fue increíble cómo el Unicaja ganó la Eurocup. La ciudad merece estar en la Euroliga siempre»

Vamos con algo más serio. El año pasado se lo pasó en blanco después de romperse el ligamento cruzado de la rodilla. Ahora se le ve con buenas sensaciones en el Efes ¿Cómo se encuentra?

–Me siento genial. Estoy en forma. Definitivamente he vuelto. Fue el momento más duro de mi carrera porque nunca antes había sufrido una lesión tan grave. Por suerte, logré superarlo mental y físicamente. Estoy feliz de estar sano y de poder competir al más alto nivel otra vez. El destino me ha traído a Málaga para poder jugar en esta pista y delante de este público, pero trataré de hacer lo mejor para que mi equipo gane.

Han pasado cuatro años, ¿qué recibimiento espera?

–Conmigo se comportaron siempre genial. Me gustaría que el Carpena estuviese lleno, con ese gran ambiente, que es como yo lo recuerdo. Será un buen partido porque los dos equipos necesitamos ganar y nosotros precisamos lograr una buena dinámica. Será difícil porque el Unicaja tiene un gran equipo y un buen entrenador.

¿Qué relación tiene con Plaza, porque estuvo a punto de mandarlo al Murcia?

–Buena, porque confió en mí. Es cierto que al principio, el primer año, no me quería en el Unicaja, lo entiendo. Tengo que agradecerle a Manolo Rubia (jefe de Operaciones del Unicaja) de que lo convenciese para que me diese una oportunidad. Le dijo que me probase y que, si no le convencía, pues se buscaba una solución. Después de la Copa del Mundo todo cambió. Al final, creo que me convertí en su jugador favorito (risas). Me alegro del trabajo que hizo entonces y del que ha hecho después. Su sistema, como queda demostrado con el rendimiento del equipo, es todavía bueno y válido.

Le he visto mirando la bandera con el título de la Eurocup. ¿Vio aquel partido?

–Fue increíble cómo ganó. Cuando yo estaba aquí todos hablaban de cuando se jugó la Final Four de 2007, cuando Carlos Jiménez todavía jugaba. La final de la Eurocup permitió al Unicaja volver donde se merece, a la Euroliga. Esta ciudad merece estar en la Euroliga siempre.

Eslovenia hizo historia este verano al ganar el Eurobasket liderada por su hermano y Doncic, que será rival del Unicaja con el Madrid en al Copa. ¿Qué se puede esperar de él?

–Todo. Lo conozco perfectamente. Es increíble, no descubro nada porque lo vemos cada día. Es uno de los mejores jugadores que he visto en mi vida. Hace lo que quiere con ese ‘flow’ que despliega. No tiene límites y será una superestrella en la NBA.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos