Alberto Díaz, el líder del barrio de la Luz

Alberto Díaz, el líder del barrio de la Luz
Ñito Salas

El malagueño registra las mejores estadísticas de su carrera en el Unicaja, ha mejorado su repertorio ofensivo y ha dado un paso adelante en su influencia en el equipo

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

No está teniendo la temporada del Unicaja muchas lecturas positivas. Después de aquel gran inicio de campaña, ha habido más decepciones que alegrías y ya la única esperanza que queda es dar alguna sorpresa en las eliminatorias por el título de la Liga Endesa. Siempre que se logre la clasificación matemática, que aún no está cerrada.

Una de las pocas buenas noticias que se pueden sacar de estos meses de competición es el crecimiento de Alberto Díaz. El malagueño, en una temporada muy dura marcada por las lesiones, está logrando sobreponerse a sus problemas físicos y dar un paso adelante en su juego y en su influencia en el equipo. No es una cuestión menor, porque el malagueño es quizás el mayor valor, y con más recorrido, que tiene el conjunto malagueño cara a las próximas temporadas.

A sus 25 años, el base está siendo uno de los grandes líderes del vestuario del Unicaja, junto con Carlos Suárez. En una temporada repleta de sinsabores y en una plantilla que ha padecido de falta de consistencia durante varios tramos del año, Díaz se está mostrando más maduro y con mayor ascendencia sobre sus compañeros. Cuando ha estado sano, ha sido el principal base del equipo. Una temporada más, el malagueño del barrio de La Luz ha adelantado al teórico fichaje estrella en el puesto de base, como ha sido Roberts esta campaña o McCallum o Lafayette en años anteriores.

El jugador del Unicaja registra los mejores números de su carrera, aunque con muchos menos partidos. Promedia 8,2 de valoración en 19 partidos disputados. En 15 minutos de media por partido, aporta 5,2 puntos y 3 asistencias. Además, su porcentaje en triples es el mejor de toda la plantilla, con un 50%. Ha anotado 23 de los 46, un dato excelente. No tira mucho, pero selecciona bien sus triples y lanza con gran efectividad. En sus últimas campañas, Díaz promedió 4,9 de valoración (2017-2018), 6,0 (2016-2017) y 3,5 (2015-2016).

Pero más allá de sus números, el malagueño se destaca por el trabajo que no sale reflejado en las estadísticas. Sirva como ejemplo su regreso a las canchas en Zaragoza, tras tres meses de lesión. Anotó solo tres puntos en 18 minutos, pero su simple presencia en pista se notó por su defensa e intensidad, pese a estar totalmente falto de ritmo competitivo. Después completó dos partidazos ante el Joventut y este domingo ante el Burgos. En las durísimas derrotas en Lugo y Valencia fue casi el único que se salvó del equipo.

«Es una de mis debilidades porque es un jugador que aporta mucho esfuerzo, y que siempre piensa primero en el equipo. A esas virtudes que tiene defensivamente y su buena dirección del equipo hay que sumarle sus porcentajes de tiro, que cada temporada han ido aumentando». Así hablaba del malagueño el entrenador del San Pablo Burgos, Diego Epifanio. No es el primer técnico rival que le echa flores al pelirrojo, que renovó hasta 2021. Por algo será.