MUCHOS APUROS

MARTÍN URBANO

Si una mayoría de aficionados no entendió en el verano de 2015 la marcha de Toolson, después de lo vivido anoche ya no lo entiende nadie. La exhibición del escolta de Arizona creó demasiados problemas al Unicaja, que no vio nunca el partido ganado frente a un rival que justificó su excelente trayectoria.

Para empezar Luis Casimiro puso en cancha a su quinteto de lujo. Los dos equipos defendían hombre a hombre con las mismas parejas en los dos lados del campo. De entre todas ellas, destacar el enfrentamiento directo entre Toolson y Jaime Fernández, de gran importancia por el protagonismo de ambos escoltas en los respectivos ataques de sus equipos. En los primeros minutos Zubcic dominaba a Wiltjer, y el cuadro catalán se fue por delante. La superioridad visitante debajo de ambas canastas era muy evidente y por eso el entrenador local sustituyó pronto a sus dos hombres altos. Ya con muchos suplentes en cancha, el avance visitante se frenó bastante. En el segundo cuarto entró en juego Boatright, y en el ataque de su equipo todo era tiro exterior. Apareció Shermadini para dar más equilibrio al ataque local y el marcador se igualó, aunque Toolson empezaba a ser ya un dolor de cabeza.

En el arranque del tercer cuarto, la defensa local aumentó mucho su intensidad y especialmente la anticipación de sus hombres altos. Por ese camino abrió una primera brecha favorable, aunque ni los hombres interiores ni Jaime Fernández, atrapado en el diseño defensivo específico ideado por su antiguo entrenador, eran factores en el ataque malagueño. Como Toolson se perdió unos minutos, el Unicaja entró en el último cuarto con cinco puntos de ventaja, después de que Shermadini se dejara ver un poco. En el cuarto definitivo, a pesar de la presencia de Boatright, el base de facto era Jaime Fernández y el Unicaja insistía en buscar al pívot georgiano. El Manresa no se entregaba y en cuanto Toolson volvió a asomar la cabeza, Luis Casimiro le echó encima a Milosavlejvic. La entrada definitiva de Fernández en el partido neutralizó la última efervescencia visitante, aunque el partido hubo que jugarlo hasta el último suspiro.

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