NI ATAQUE NI DEFENSA

MARTÍN URBANO

Aunque la importante baja de Suárez era una gran incógnita sobre el rendimiento que podía ofrecer el Unicaja, la presencia en Málaga de un Baskonia en mala racha de resultados, con la lamentable baja de Granger y la ausencia de Shengelia, representaba una oportunidad única para los locales de situarse por encima del conjunto alavés, lo que trascurridas ya trece jornadas, no está al alcance de cualquiera.

Un arranque muy desacertado del Unicaja en ataque, que lo falló todo hasta 0-12, dio alas al cuadro vasco. Ya desde le principio se echó de menos a Suárez, porque a Wiltjer le costaba controlar a Voigtmann, a pesar de que el alemán pasa por su peor ciclo de rendimiento desde que llegó a la Liga Endesa. Los hombres altos del cuadro visitante dominaron con claridad el primer cuarto. En el segundo entró Dani Díez en el puesto de 'cuarto' y Perasovic lo aprovechó para dar descanso a sus pívots. Poco a poco fue tomando el mando la defensa vitoriana y al Unicaja le costaba mucho anotar por su déficit de rebote, malos porcentajes y escasos tiros libres.

Después del descanso, el Unicaja quiso subir el tono de su defensa, pero los visitantes jugaban con mucha paciencia, como en la otra canasta se mantenía el dominio de la defensa alavesa, los guarismos del Unicaja apenas se movían y la ventaja vitoriana seguía aumentando. Lamentablemente, ni Fernández ni Wiltjer eran factores en el partido y la defensa malagueña volvió a debilitarse. Con solo 41% de acierto en los tiros y diez puntos de los pívots, el Unicaja sólo sumaba 46 al final del tercer cuarto.

Nada cambió en el último tiempo, en el que seguimos acordándonos de Suárez y quedó claro que el Unicaja necesita anotar mucho para ganar partidos, dada la debilidad de su defensa. También quedó clara la categoría de los jugadores del Kirolbet Baskonia, que supieron venirse arriba ante la ausencia de dos compañeros importantes. Por su parte, los hombres del Unicaja tendrán que hacer lo mismo, por mucho que la baja de Suárez haya venido a golpear al equipo en su punto más débil. De cualquier forma, conviene no olvidar que este ha sido el primer mal paso de la temporada.