La balanza de Shermadini

Shermadini, en el partido ante el Burgos /Ñito Salas
Shermadini, en el partido ante el Burgos / Ñito Salas

El georgiano es el jugador más valorado del Unicaja, pero su debilidad defensiva condiciona su rendimiento. Es uno de los profesionales que termina contrato y el club tendrá que decidir sobre su futuro

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Queda un mes para que termine la Liga regular de la ACB y el Unicaja parece que no se juega mucho en esta parte final de la temporada, ya a la espera de que lleguen las eliminatorias por el título y con el objetivo de superar al menos la primera ronda. Aunque nadie quiere hablar de ello, ya se mira con un ojo a la temporada próxima y hay muchos frentes abiertos. Solo cinco hombres tienen contrato con la entidad de Los Guindos para el curso siguiente (Díez, Díaz, Suárez, Waczynski y Fernández) y ni siquiera esto garantiza que vayan a vestir de verde tras el verano. La mayoría de los jugadores del Unicaja se están jugando o renovar en el conjunto malagueño o lograr un buen contrato en otro equipo.

Llama la atención el caso de Gio Shermadini, que este año termina su vinculación con el Unicaja. El pívot de 2,17 es el jugador más valorado de la plantilla junto con Jaime Fernández (ambos con 14,1) por lo que su temporada está siendo notable en el apartado estadístico. De hecho, ha mejorado sus estadísticas con respecto al año pasado (10,6 de valoración, aunque compitiendo en Euroliga). Sin embargo, el georgiano ha sido uno de los profesionales que ha salido más debilitado de esta crisis de juego por la que pasa el conjunto malagueño. Su falta de consistencia defensiva y en el rebote condicionan mucho su rendimiento en pista y esas lagunas se han notado más cuando el equipo ha estado en horas bajas.

Eso no impide que siga siendo muy importante para el Unicaja, como se demostró este miércoles ante el Movistar Estudiantes. Es uno de los mejores jugadores al poste bajo de la Liga Endesa, prácticamente imparable cuando recibe cerca del aro. Además suele sacar muchas faltas y es un seguro de vida desde la línea de tiros libres (85% de acierto en lo que va de temporada). Condiciones difíciles de encontrar en el mercado hoy en día y menos en jugadores de su altura (2,17).

Desequilibrio

Pero en la balanza resta su trabajo en defensa, como se pudo comprobar también en el último partido de Liga, incapaz de frenar a Whittington, un pívot mucho más móvil. De este equilibrio en el juego del georgiano dependerá en gran parte el nivel que pueda dar el Unicaja en la recta final de la temporada. Y también lo que pase en el futuro del jugador internacional. Una de las cuestiones a tener en cuenta cara a su posible renovación es que se trata de uno de los mejores pagados de la plantilla. Shermadini llegó a Málaga tras una espectacular temporada en el Andorra y el Unicaja le hizo una oferta por dos temporadas que mejoraba de manera considerable su sueldo en el Principado e impedía que su club de origen pudiera retenerlo.

Su salario actual en el Unicaja es un problema y está más acorde con el de un club de Euroliga por lo que su continuidad solo sería viable con un nuevo contrato a la baja. Shermadini acaba de cumplir 30 años y tiene una amplia experiencia tanto en la Liga Endesa como en clubes europeos de primer nivel. Además está totalmente integrado en el equipo y su familia está encantada con vivir en Málaga.

La entidad de Los Guindos tendrá que valorar todos los puntos a favor y en contra. Su rendimiento en estos partidos decisivos de la temporada se va a mirar con lupa. También hay que tener en cuenta que el Unicaja va a tener que incorporar a varios interiores este verano, ya que parece claro que Okouo no está jugando, que Wiltjer tiene complicado seguir y que Lessort también acaba contrato y estará en el radar de varios clubes de Euroliga.