Brotes verdes en el crudo invierno

El Unicaja se rearma en una fase clave de la temporada tras varias derrotas dolorosas y logra una gran victoria desde la defensa, su punto débil

Luis Casimiro marca jugada frente al Real Madrid. /Germán Pozo
Luis Casimiro marca jugada frente al Real Madrid. / Germán Pozo
José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Su rostro delataba la felicidad que le embargaba. Luis Casimiro estaba radiante en el túnel de vestuarios a la conclusión de un partido que quedará grabado en la memoria de los aficionados del Unicaja. Remontarle 21 puntos al Real Madrid no es algo que ocurra con asiduidad, y mucho menos a este Real Madrid y que la proeza venga de este Unicaja. Mientras el conjunto blanco atraviesa un gran estado de forma, el cuadro cajista llevaba dos meses perdido en su juego y con varios jugadores a un nivel ínfimo. Pero en este crudo invierno que ha dejado helado a la grada del Carpena en algunos partidos han aparecido brotes verdes que vuelven a traer la esperanza de la anhelada recuperación respecto al increíble comienzo de temporada. La primera parte del choque frente al Valencia en la Eurocup y la segunda mitad del encuentro frente al cuadro madridista son el camino a seguir.

Tenía motivos el entrenador del Unicaja para manifestar esa alegría que irradiaba sin contemplaciones. Más allá de la victoria, que rearma la moral del equipo y que se antoja fundamental para no perder comba en la lucha por el cuarto puesto de la Liga Endesa que ha ocupado gran parte de la campaña, una decisión táctica cambió el devenir de un partido que se había puesto muy cuesta ar riba. La apuesta por Milosavljevic para defender a Campazzo, que dirigía con maestría al Madrid y marcaba el 'tempo' del partido, fue clave para que el Unicaja creyera en sus posibilidades de voltear el partido. Y ahí es donde Casimiro se mostró más orgulloso, pues hizo ver al equipo que desde la defensa se construye un gran ataque y se deciden los encuentros. Estaba siendo el punto débil y el domingo reforzó la autoestima del grupo.

Luego, claro está, volvió a aparecer el Jaime Fernández que deslumbró a comienzos de temporada hasta el punto de llevarse el honorífico galardón de 'MVP' de la jornada con unos números extraordinarios. Y no se puede obviar que la magia del Carpena volvió a imbuir al Unicaja de ese carácter necesario en las grandes citas y llevó en volandas a unos jugadores que tras el descanso demostraron que la puerta de la ilusión vuelve a abrirse para expulsar los malos augurios que habían dejado las derrotas en casa frente al Baskonia, el Tenerife y el Valencia, ésta en competición europea.

El análisis de las estadísticas del primer tiempo y de la segunda mitad, tan diferentes para uno y otro equipo, depara una realidad: el Unicaja construyó su victoria desde la defensa (el conjunto de Laso perdió el doble de balones en la segunda mitad), para luego mejorar su acierto en el tiro y noquear al Real Madrid. Hay un dato demoledor: en los primeros veinte minutos Campazzo repartió más asistencias (9) que todo el Unicaja (8); al final el cuadro local terminó con más pases de canasta que su oponente (20 a 17).

Dentro-fuera. El equilibrio fundamental

Como no podía ser de otra forma, el Unicaja encontró el equilibrio necesario para poder derrotar al Real Madrid, ya que contó con un fiable exterior, tanto tirador como penetrador, Jaime Fernández (34 de valoración), y un interior de garantías (Shermadini, 27 de valoración con dobles figuras, 18 puntos y 10 rebotes). De ahí que el cuadro malagueño pasara de un 42% de acierto en tiros de campo en los primeros veinte minutos a un 54% tras el descanso, además el Real Madrid bajó del 64% al principio al 47% en la segunda mitad.

Jaime Fernández. Un referente necesario

Huérfano de sus dos bastiones defensivos (Carlos Suárez y Alberto Díaz son baja por lesión), el Unicaja echaba en falta ese referente necesario que viniera a paliar en cierta forma sus carencias, notorias en las derrotas. Lo había tenido en dos meses de ensueño al comienzo de temporada, pero lo había perdido y lo añoraba en demasía. Pero Jaime Fernández ha vuelto, y de qué manera, para rescatar a su equipo, con una actuación descomunal y ante un público enfervorecido que disfruta con su juego. Es la mejor noticia de un Unicaja que recupera sensaciones positivas.

 

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