Casimiro, el hombre detrás del éxito del Unicaja

Casimiro se dirige a sus jugadores en un entrenamiento. /MIGUE FERNÁNDEZ
Casimiro se dirige a sus jugadores en un entrenamiento. / MIGUE FERNÁNDEZ

El equipo y sus jugadores baten récords de la mano del técnico manchego de forma inesperada

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Cuando el Unicaja encadenaba derrotas en una de las pretemporadas más extrañas que se recuerdan pocos daban un duro por un equipo que había perdido a sus principales baluartes, comenzaba una etapa nueva tras cinco años con el mismo entrenador y afrontaba una bajada importante de presupuesto. Dos meses después del comienzo de la temporada, el equipo malagueño es una de las sensaciones de la Liga ACB y de la Eurocup, no sólo por sus resultados, sino por el estilo de baloncesto que está practicando. Sus jugadores acaparan elogios, se rompen récords históricos y se han alcanzado los primeros objetivos marcados para esta primera parte de la temporada. Todo marcha bien. Casi ajeno a toda alegría inesperada está la figura de un entrenador como Luis Casimiro que trata de dar serenidad el éxito de su equipo.

La normalidad es la característica principal de la forma de ser de Luis Casimiro e incluso esto chirrió cuando el Unicaja echó el resto para contratarlo después de no poder fichar a Fotis Katsikaris. Su estilo choca totalmente con el de su predecesor en el puesto, Joan Plaza, que por cierto hoy está en Málaga para ofrecer una conferencia sobre liderazgo. Son la noche y el día, como también lo son sus apuestas baloncestísticas a tenor de los resultados y el juego del equipo.

El caso es que Casimiro cayó de pie en el club y en la estructura de trabajo. No exigió demasiado, se entendió con la dirección deportiva y asumió como suya una plantilla marcada por la continuidad de la mayoría de los jugadores, aunque huérfana de grandes referencias. Las dudas sobre el proyecto comenzaron con esa pretemporada atípica, con demasiadas derrotas, algunas abultadas, y la ausencia de casi todo el equipo por culpa de las ventanas de la FIBA que se jugaron en septiembre. Con apenas un par de semanas de entrenamiento, llegó el estreno contra el Valencia, el gran rival para los principales objetivos. La prueba del algodón.

Lo que sucedió aquel 28 de septiembre fue clave para el crecimiento del Unicaja, según reconocen en el cuerpo técnico del equipo malagueño. Se ganó al conjunto valenciano por 86-73. «Aquello nos dio un impulso importante porque nos permitió confirmar que los jugadores habían asimilado en el poco tiempo que habíamos trabajado durante la pretemporada», comentaba el propio Casimiro días atrás antes de un partido.

Sólo tres derrotas

La victoria frente al Valencia permitió vislumbrar algunas líneas maestras de su estilo con un baloncesto dinámico, muy ofensivo, sin grandes rigores defensivos y dando libertad a los jugadores. Esto ha permitido, la explosión de Jaime Fernández, la 'recuperación' de Shermadini y Milosavljevic, y el perfecto acoplamiento de las nuevas piezas como Lessort y Wiltjer. A ninguno ha elogiado el técnico de forma efusiva en público, consciente de que también el halago debilita.

Dos meses después del triunfo ante el Valencia, el Unicaja acumula un sorprendente balance de 14 victorias en 17 partidos; un arranque sin precedentes que ha devuelto la ilusión a sus aficionados. El equipo es el tercero que más puntos promedia en Europa sólo por detrás del Real Madrid y el Alba Berlín, y el miércoles ante el Mornar Bar en la Eurocup se disparó hasta los 111 puntos, rozando el tope histórico del club y ofreciendo un espectáculo que hacía tiempo que no se veía en el Palacio de los Deportes.

Hay otros detalles que han sorprendido, incluso en el propio Unicaja, sobre cómo Luis Casimiro está gestionando el equipo. La baja durante de dos meses de Alberto Díaz, que ahora ultima su vuelta, y que coincidió con una incómoda lesión de Jaime Fernández, hizo pensar que el Unicaja acudiría al mercado para reforzar una plantilla que, todo hay que decirlo, está justa de efectivos. «Si dijese que estamos ahí pendientes del mercado, estaría engañando», dijo el técnico cuando se le cuestionó sobre un hipotético refuerzo, huyendo así del clásico discurso ventajista pidiendo un fichaje.

La alternativa del manchego fue acudir a la cantera y reclutar para la primera plantilla a Pablo Sánchez, un chaval de 16 años que se ha convertido en el debutante más joven en la historia del club. La afición agradeció el gesto, ávida siempre de ver aflorar los frutos de la factoría de Los Guindos. Detalles de este tipo han favorecido la conexión con la grada de un técnico que ya en su día propició el debut en la élite de Alberto Díaz en el Unicaja y del propio Jaime Fernández con el Estudiantes.

A finales de noviembre el equipo malagueño tiene amarrados los primeros objetivos, como son estar en la Copa del Rey de Madrid y la segunda fase de la Eurocup, pero ahora viene lo más complicado. El siguiente reto del técnico es consolidar el carácter competitivo del equipo, hacerlo más duro, por eso valoró tanto el triunfo en la pista del Andorra como también en su día la victoria en la prórroga sobre el Unics Kazán. Sabe Casimiro que sólo si lo consigue podrá pelear por hacer algo interesante con su equipo esta temporada, especialmente volver a la Euroliga; el objetivo esencial. Lograrlo será más fácil con la dinámica positiva que se está acumulando en estos dos primeros meses de competición en los que todo ha ido rodado.

 

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