Sin confianza

MARTÍN URBANO

El Unicaja se permitió ayer la alegría enorme de volver a disfrutar de la presencia de Alberto Díaz, tras muchas semanas de ausencia y añoranza. Otra cuestión más opinable es si el base malagueño era el idóneo para estar en cancha tantos minutos seguidos cuando el partido se estaba decidiendo. De cualquier manera y al margen de ello, vimos a Alberto recuperado, decidido y valiente y eso, aunque ayer no fuera suficiente para que su equipo se alzara con la victoria, a partir de ahora contará y mucho. También, durante unos cuantos minutos del segundo cuarto, el conjunto malagueño pudo disfrutar de un gran baloncesto, como consecuencia de la mejor combinación del acierto del perímetro con la anotación interior de Shermadini. Sin embargo, en los minutos previos al descanso ya inició una peligrosa cuesta abajo que acabó condenándolo a una nueva y dolorosa derrota. El equipo dominaba con claridad en el marcador, pero sobre la cancha y sin mirar el electrónico, su mando no resultaba tan evidente, porque había dispuesto de menos posesiones que su rival e incluso, había conseguido alguna canasta menos en juego. La razón de su ventaja había que encontrarla en el valor triple de muchas de sus canastas, aunque para ello tuviera que tirar casi el doble de tres que de dos. Ya sé que eso es baloncesto moderno, pero también es un riesgo.

En efecto, tras el descanso el Unicaja dejó de acertar desde fuera y su porcentaje de acierto en los triples se vino abajo, pero a pesar de ello siguió apostando mayoritariamente por los tiros de 6,75 y después, cuando el partido entró en su fase decisiva, apareció esa defensa de zonas visitante, que se ajustaba bastante bien a las posiciones ofensivas del Unicaja y a los jugadores del equipo malagueño les entró el pánico, esa desconfianza e inseguridad de las últimas semanas brotó al flor piel y en cada posesión ofensiva se colocaban y movían el balón peor que la anterior. Al final, los escasos 23 puntos de la segunda mitad le privaron de una victoria que en el segundo cuarto parecía segura.