La consagración de Domas Sabonis

2019. Esta campaña, ante los Pelicans /AFP
2019. Esta campaña, ante los Pelicans / AFP

El pívot se ha consolidado como pieza clave de los Pacers cinco años después de su marcha del Unicaja

Enrique Miranda
ENRIQUE MIRANDAMálaga

Cada partido que juega Domantas Sabonis en la NBA hace más improbable la fantasía de ver al espigado jugador con cara de niño y sonrisa permanente de nuevo con la camiseta del Unicaja. El tiempo ha puesto al jugador lituano en su sitio y no es otro que la mejor Liga del mundo. Cuando el Unicaja le propuso en 2014 hacerle un contrato largo cuando sólo tenía 17 años, en el club malagueño ya sabían que iba a ser prácticamente imposible retener al jugador.

El pívot, por consejo de su padre, el mítico Arvydas, se marchó a estudiar a la Universidad de Gonzaga y a jugar en la NCAA. Ni siquiera completó el ciclo universitario y, tras dos años, ya estaba en el draft de la NBA. Elegido por Orlando Magic con el número 11, fue traspasado a los Oklahoma City, donde debutó. Su año de novato no fue fácil y a la siguiente temporada ya tenía nuevo destino:Indiana Pacers. En la franquicia de la Conferencia Este ha terminado de explotar y está mostrando su mejor versión en su segunda temporada allí.

El mejor Domas Sabonis llega ahora a las eliminatorias por el título que miden a su equipo ante los Celtics de Boston. Un cruce complicado, más aún con la baja ya conocida en Indiana de Oladipo, su estrella. Ayer los de Boston ganaron (74-84) el primer partido y Domas acabó con 7 puntos y 9 rebotes.

Sus datos

Trayectoria. Tras toda su formación en el Unicaja, se marchó a la Universidad de Gonzaga con 18 años. Tras dos años allí, fue seleccionado en el número 11 del draft por Orlando Magic, pero traspasado a los Thunder. En Oklahoma jugó una temporada antes de recalar la pasada campaña en Indiana.

Estadísticas. En su primera temporada promedió 5,9 puntos y 3,6 rebotes en 20minutos por partido. Este año ya está en 14,1 puntos y 9,3 rebotes en 24,8 minutos.

Contrato. Aún en su contrato de novato, firmó cuatro años por unos 11 millones de dólares. Termina en el verano de 2020.

El nombre del canterano del Unicaja, nacido en Portland cuando su padre jugaba en los Blazers, con doble nacionalidad (norteamericana y lituana), pero criado en Torremolinos es una de las gratas noticias a nivel individual de esta campaña. Sin tanto impacto como otros europeos en su momento (Jokic, Porzingis o el mismo Doncic), Domas ha ido poco a poco encontrando su hueco, sin salir en las mejores jugadas de la semana pero con un trabajo consistente.

La NBAha descubierto al mejor Sabonis por ahora, aunque a sus 22 años parece solo el principio. Su nombre está en todas las quinielas para ser Mejor Sexto Hombre de la temporada, un reconocimiento individual al jugador suplente más destacado de la NBA y que solo han ganado con anterioridad cuatro jugadores no norteamericanos (Ginóbili, Detlef Schrempf, Leandro Barbosa y Kukoc). Sus números son su mejor aval, ya que promedia 14,1 puntos, 9,3 rebotes y 2,9 asistencias en menos de 25 minutos de juego por partido, estadísticas ya similares a las que hizo su padre, que debutó en la NBA con 31 años y muy mermado ya por las lesiones de su etapa europea.

Un contrato modesto

Incluso hay analistas de la NBAque se plantean si el jugador de los Pacers podría ganar dos premios individuales, el del mejor sexto hombre y el de jugador más mejorado, algo muy poco probable. «Su juego y sus números hablan por sí mismos. El premio al jugador más mejorado debe permanecer en Indiana», decía sobre él a los medios su compañero Oladipo, que logró ese galardón el año pasado. Al excanterano del Unicaja quizás le falta ser más mediático para ganar puntos en esta carrera por los premios individuales, ya que no pertenece a una franquicia de las que acaparan más mercado y su estilo de juego no es especialmente espectacular como para ser muy conocido por el gran público americano.

Pero sólo el debate ya indica que Sabonis lo está haciendo muy bien en su tercer año en la NBA. Ha acercado su juego al aro y ha mejorado su físico (mide 2,11 y pesa 109 kilos) para pelear contra los pívots de la NBA, gracias a su trabajo durante el verano. Además, se ha ganado la confianza de Nate McMillan, que cada vez le da más protagonismo en ataque. Cerca del aro, Sabonis es casi infalible porque sabe sacar mucho provecho de sus recursos técnicos y además es un eficaz reboteador.

Todo esto además con un detalle que no pasa desapercibido para las franquicias y es que Sabonis aún cobra como un 'rookie'; tiene cuatro años de contrato por unos 11 millones de dólares, una cifra modesta para lo que se paga en la NBA. Será agente libre restringido (es decir que Indiana tiene opción de igualar cualquier oferta) en el verano de 2020 y si sigue su progresión, su salariose verá incrementado sustancialmente. No sería descabellado verle con un sustancioso contrato de unos diez millones anuales.

Producto malagueño

No hay que olvidar que 'Domas' es un producto casi malagueño, como él mismo no duda en recordar. «Me crié allí, soy básicamente malagueño», decía en el All-Star del año pasado. En los Guindos se formó desde niño hasta los 18 años y en el Unicaja debutó en la élite, aunque no quiso firmar un contrato.

Sus éxitos se ven casi como propios entre los amigos que dejó en el club. Ningún canterano del Unicaja ha llegado tan lejos en el olimpo del baloncesto. Kuzmic estuvo en los Warriors campeones, aunque jugó sobre todo en la Liga de Desarrollo. Faverani llegó a firmar un contrato de tres años con los Celtics, pero sólo cumplió el primero por las lesiones. Parece que Sabonis sí va a tener una carrera larga en la NBA. Por ahora no ha perdido ese acento andaluz que le sale cuando le preguntan en castellano.