CUESTIÓN DE CALIDAD

MARTÍN URBANO

Es posible que la lesión de Diagne facilitara muchos de los 47 puntos de los hombres altos del Unicaja, pero no lo es menos que los jugadores exteriores metieron otros 48, en una noche mágica del Unicaja, que dominó todo el partido simplemente por calidad. Lo del equipo malagueño anoche fue una exhibición en toda regla, con un ataque que movió el balón primorosamente, corrió cuando quiso, hizo daño delante de muchas y variadas maneras, no necesitó una amplia anotación de Fernández ni demasiado acierto en triples, y en cada acción supo sacar provecho de su mejor posición de ventaja, con un despliegue ofensivo que enamora.

La primera decisión de Luis Casimiro fue ordenar a Milosavljevic, el 'tres' de su equipo encargarse de la defensa de Albicy, el base local, para proteger a Roberts liberándolo de los apuros que comporta un enfrentamiento con el francés. Ese desajuste, elegido por el técnico del Unicaja, alejaba al alero más alto de su propio aro y facilitaba las cosas a Vitali, que en su duelo directo con Roberts se erigía en el máximo anotador local. En el arranque del partido no le iba bien al Unicaja, pero la aparición de Shermadini, primero, y después la entrada de Fernández, con la normalización de los emparejamientos y una gran mejora defensiva, el Unicaja tomó el mando. En el segundo cuarto, las defensas contaban menos, los ataques eran muy acelerados y el Unicaja mantuvo el dominio mientras tuvo a Shermadini y a Fernández en cancha. Después, con el protagonismo centrado en el perímetro, el juego se equilibró bastante.

Tras el descanso, el Unicaja volvió al planteamiento defensivo inicial y recuperó la iniciativa con la anotación de sus hombres altos, gran dominio del rebote y excelente ritmo de juego en minutos de gran brillantez. El cuadro malagueño insistía en su habitual método de meter más que el contrario y al final del tercer cuarto se mantenía claramente por delante a pesar de que su rival había anotado 68 puntos. En el último cuarto, la diversidad de recursos del Unicaja con momentos espléndidos de Suárez, le otorgó ya un dominio definitivo.